viernes, 11 de septiembre de 2009

sleep & smell

La verdad es que estoy contento de verte otra vez por aqui, pululando entre risas y estas buenas vibraciones que vienen, como siempre, ocasionadas por tu plena existencia. Si, es alegría.


No sé qué es lo que desprendes, pero sé que debe ser bendito porque me induce una especie de caos muy benigno que me llena el estómago de microscópicas vidas que se agitan continuamente llevándome de un lado para otro.


Porque siendo asi me siento capaz, de repente, de hacer circulos sin parar, y no sé por qué ni con qué fin. Porque no encuentro otro fin que no sea marearme y caerme rendido bocarriba y mirar al cielo sin pestañear y levitar de espaldas mientras discuto con los saltamontes sobre la velocidad de la luz y otras cosas asi de semejantes. Es tan bello escribir para ti sabiendo que apenas existes... sabiendo que no estás porque andas ya evaporada como argón formando parte de otras atmósferas por las que yo creí volar hace días... y sin embargo fue poner los pies en la tierra y me dí cuenta que no había estado volando ni tan alto, ni tan arriba. Había estado a penas a dos cuartas del suelo... pero creyendo habitar otros planetas vestido de astronauta.


Ahora es momento de reiniciar, partir desde 0. Será más fácil, porque ahora sé quien soy, o mejor dicho, quien no soy.


Pero me encanta sentirte cerca... si...¿brindamos?

Restart

Existe, por defecto, una condición humana que sobrepasa los límites del entendimiento con zozobra y expande todos aquellos sentidos indispensables para una vida feliz sin manoseos.


Ante la posibilidad de que, sin darnos cuenta, estemos activando remotamente una conexión inalámbrica con recuerdos y deseos del pasado que vienen a decirnos de manera muy simple que hubo otro tiempo en el que debimos enterrar la cabeza bajo el suelo y convertirnos en un ave mísera que no peca por tildarse de loca. Y sin embargo ni metimos la cabeza ni salvamos los muebles ante la riada que se nos venia encima.


Yo soy de los que sufre la inundación y ha quedado desolado en la cima de una casa esperando que algo por mar o aire, me rescate. Si, mírame, soy ese punto pequeñito sobre el tejado de aquella casa en la que celebrabas tu aniversario.


Locos fuimos en la medida justa, y sin embargo, nadie vino a decírnoslo. Por que se presuponía que aunque estaba apostando al caballo más lento ese caballo correría y correría hasta salirse de la órbita marcada, más rápido que ningún otro, más veloz, más inalcanzable, osé incluso a ponerle nombre. Podrían habérmelo dicho 22385 veces, que yo, hubiera seguido apostando por el caballo "a priori" más lento y malo.


Es un verano en el que se acumulan pequeñas cosas que vienen a ser importantes, como decir que uno se propone una nueva vida donde ahora sí, es capaz de elegir libremente sin confundir que, en efecto, la libertad, es la capacidad de elegir. Y hasta ahora parece que sólo has elegido tú y que yo he estado aquí con la cabeza metida bajo tierra pensado cómo consumir mi libertad, cómo elegir y qué, para qué y con qué fin. Solo así conseguiré ser libre por derecho, porque siento la responsabilidad de elegir con capacidad. De no hacerlo así, volveré a ser esclavo de mi propia elección que ahora sí, no quiero que vuelva ser errónea.


Nadie besa sin saber por qué, ni besa por que sí ni tampoco no besa porque no. En el transcurso del mero intento cualquiera sabe en qué y de quién participa, conoce el riesgo porque en ello va implícito, igual que reconoce otras cosas más o menos imprescindibles para que aquello ocurra. Uno rechaza las formas y los vínculos labiales cuando sabe que detrás de eso no hay nada, y más aún si reconoce que detrás de ese roce "in-out" no se encuentra lo que se busca.

A mi me ocurre que no me gusta besar por besar, porque requiero presentar una diligencia previamente, tener una historia detrás que avale el tacto de dos bocas, de la mia con otra ajena, de mi aliento con otro, de mis manos con otras. Por que si, es cierto, se involucra el cuerpo y todos los sentidos, y para que eso suceda, debe haber algo que lo reactive.

Soy de los que besa poco. Por eso a mi me gusta tanto besar, porque cuando lo hago todo viene precedido de una fiesta de la comunión del cuerpo con los sentidos. No hay que amar para besar, pero si que hay que besar. Conocí a un científico chileno que me dijo que el primer beso entre dos personas es tan importante y genera tanta energía interior, mueve tantos principios anatómicos y tanto deseo, placer y felicidad que es comparable con el punto más álgido de esa misma relación en toda su vida. Eso quiere decir que el primer beso entr la boca de uno mismo y una ajena es tan importante como cualquier otro momento de la vida en su punto más álgido...


Siendo así, me gusta besar, si...


Si no, ocurre que me aburro, que siento como si una lengua vestida de otra cosa viniera a estorbar mi sentido del tacto y del gusto. Ahora me siento mejor que nunca, pero he sufrido más que nunca porque no encontraba mi lugar, éste, el que me permite conocer el estado de todas las carreteras antes de partir a ese viaje que nos unirá a los dos en un lugar remoto en medio de la nada.

Hoy ha sido un dia extraño, porque en efecto he visto pasar todos estos últimos 6 meses de mi vida como a toda prisa mientras hablaba de ti y tus amores un tanto epicúreos, de mis besos con personas desconocidas que parecían estar puestas ahí milagrosamente para olvidarte de una vez por todas y cumplir así tu deseo más expreso. Me he visto un tanto reflejado en mis propios charcos ahora ya límpidos, y me ha gustado, porque así logro reconocer que no fui nadie, que soy un autómata desconocido por y para ti, y que el fin de nuestra existencia no es otro que perecer como cualquier otro ser vivo.


Puede que tuvieras razón y yo estuviera corto de entendimiento, que no me enterara de las cosas y que mi mayor error fue ver donde no habia.


Es verdad, tienes razón, por eso mi siguiente medida es ir al oculista.


"Carta a los Reyes Magos".


Hoy quiero mandar un saludo especial a todos los latinoamericanos que visitan el blog y a todos aquellos que me mandan correos electrónicos. Os agradezco vuestra lectura y vuestras reflexiones. Tengan feliz dia, por supuesto.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Después del melón agua no bebas...

A base de insistir nos marcamos una pauta casi imprescindible, y le otorgamos a las cosas mas simples un carácter retroactivo capaz de simular cosas que no son y de vivir vidas que no son, en lugares que tampoco nos pertenecen. De ahí resulta una condición que nos sepulta y nos catapulta a la fama de aquellos que cometen errores casi sin darse cuenta. Lo peor de un error es el tiempo que se pierde cometiéndolo, lo mejor de ese o cualquier otro error es que te enseña a no volver a perder ese tiempo nunca más en contextos similares futuros. Asi que he estado perdiendo el tiempo pero también he estado ganando tiempo. Perdiendo tiempo presente, y ganando tiempo futuro, que supongo, es menos valioso, pero también imprescindible.


Consiste en saber lo que uno es, hasta donde quiere llegar y qué o cuales medios y recursos requiere usar para tal fin.


A veces todas estas cosas se reducen quedándose en una sola mirada, o en un deseo locuaz que te deja mirar el cielo durante al menos dos horas sin pestañear. Y si miro al norte sé que estás, con esa diversión que imagino en tí y en tu cuerpo. A veces basta con una fotografía para saber que, tú, quizá, eres la mujer que termine por transforar mis dias y acentúe esta locura basada en cosas naturales como tú. Otras veces un solo epitafio basta para saber que es más que probable que tu vida y la mia sean paralelas y se crucen cuando menos lo esperábamos dejando justo detrás un halo de hojas secas fruto de una vida aún por vivir.

Cuando te miro reconozco en mi circunstancias ajenas, giran cosas alrededor de mi cuerpo como si yo fuese un campo magnético tan potente como el de un planeta puestecito ahí en una órbita que se mueve porque tu así lo dispones. Y veo que me miras en modo polaroid, con unos ojos rodeados de piel de melocotón muy sensible al tacto y de colores almibarados que me dicen que hoy, de nuevo e igual que ayer, vuelve a ser domingo por que tú así lo dispones.


Cuando te conocí me mirabas con ojos verdes y divertidos, y vestías una sonrisa que parecía estar ahí desde hace años, sin conservantes ni colorantes. Y lo que mejor recuerdo de ti es aquello de que "Después del melón agua no bebas...".

Lancé una sonrisa al aire y dije: No me lo puedo creer, ¡eres tú!.

Asi que he decidido pensar en ti cuando menos te lo esperas, y resucitar mis errores más tibios para poder decirte que, lo mejor de ti es lo que aún no conozco.


Bon voyage. Feliz septiembre a todos.

martes, 1 de septiembre de 2009

cosas de tu piel

Buen tema para empezar el mes. Desde luego dice mucho de las cosas nuevas que me están pasando. Disfruten.

domingo, 30 de agosto de 2009

Ces't fini | Je ne suis pas bête

Eran alrededor de las 2 de la mañana de ayer y tengo que reconocer que me fui a la cama repitiéndome a mi mismo unas 43 veces que yo esto no me lo merecía.

Me tumbé bocarriba y crucé mis manos tras la nuca, pronto tuve que arroparme porque sentía que el cuerpo se me entumecía a causa de un fino hilo de aire muy frío que entraba por la ventana acompañado de una retahíla de sonidos venidos del fondo de la calle, como muy entrecortados y soporíferos. El resultado de un verano venido a menos.

Pero aun así me costaba dormirme. Me costaba hacerme a la idea de que el resumen de estos 5 meses se quedó en 2 frases que corrían hacia mi como unicornios en estampida, provistas de un estupor muy desagradable que me llegó hasta la garganta y ahora si, iba ascendiendo hasta la cuenca orbital de los ojos como impulsos. Me sentía el pulso en los párpados, me temblaba la voz interna, esa que a veces habla por sí sola repitiendo muchas veces una cosa que solo uno mismo puede escuchar.

Bendita esa voz en off que anoche vino a decirme conclusiones muy lineales. La tendencia de un barranco visto desde arriba con un fondo muy lejano, empezó a aplanarse y el rumor de Casiopea ahora lo veía de frente, ya no tan infinito sino más cercano. Vi un destello de lucidez, sentí que había perdido el honor, que había lamido el suelo con todas y cada una de las papilas gustativas que eclosionan en la lengua aun con gusto a ron que bebí mientras miraba las estrellas junto a un astrónomo tildado de loco porque quiso una vez expirar polvo irradiado por un cometa en la noche de su aniversario de boda. Me equivoqué. Tomé el camino equivocado, y asentí con la cabeza como asumiendo el error.

Ya eran las 3 de la mañana. Y vi el error, ahora si, con forma, vestido de martes, con un reloj que marcaba todo el tiempo que había perdido. Hora tras hora, minuto tras minuto, segundo tras segundo, asi hasta 168 días. Me dolía cada sonido de la aguja golpeando en forma de tac muy sonoro, más aún porque todo estaba vacío y el eco se hacía cada vez más importante y sobrevolaba el ambiente unas 3 veces rebotando de lugar en lugar, de muro en muro. Y ahora ya no veía ni esa foto en la que sostenía una cometa, ni aquella de tonos muy malvas en el cuello, ni esa otra en la que saltabas con un parque de fondo y esas gafas de sol que siempre te quedaron muy bien. Aquello estaba todo vacío, no había ni soportes, ni rastro de ninguna imagen transferida. Tal y como querías ví el paisaje de estos 168 días, con sus 168 noches y media, porque a eso de las 4 y media conseguí alcanzar el sueño, y al despertar hoy, he dejado de sentir el reloj, he obviado que existen imágenes en las que tú eras feliz y he escuchado la radio mientras desayunaba.

A fin de cuentas no esta tan mal asumir que vi cosas donde no había nada, que sentí donde no había sentimiento, que hurgué sensiblemente en roca y por lo tanto no hice agujero, que me emocioné cuando no había emociones, .

Realmente llegué a la conclusión más purificante, me hidrató incluso la mente, una solución termal que debía llevarme a otra nueva etapa donde ahora yo no fuese un personaje secundario, sino una mujer vestida de rojo tomando alguna bebida isotónica después de subir unas escaleras que me llevarían a casa una tarde de domingo.

Y sin embargo ahora me pides que me comporte como una persona normal. Normal… para mi comportarme normal es lo mas sencillo, lo más accesible. Si estuve aquí todo este tiempo es porque crei en una idea. Porque sentí que querías que estuviese, porque ví la oportunidad de acercarme. Pero me equivoqué

Ahora si voy a comportarme como una persona normal. Y por supuesto, la cometa me la quedo. Es síntoma de felicidad sostenida.

Ahora si.

Esto no es lo que parece.

viernes, 28 de agosto de 2009

La carta de Julia

Julia me escribió anoche a las 2:24 minutos. Y descubrí que ella me conoce demasiado bien. Y eso me hizo sentirme seguro y dormir mejor.

De hecho creo que he soñado que soy un niño...


Es corto pero intenso, y lo he leido unas 5 veces en un minuto porque me relaja:

"...hoy he conocido a un un tipo que parecías ser tú dentro de 20 años, la manera de hablar, de pensar , de bromear...y lo que es más alucinante, la manera de trabajar porque él es medio artista medio publicista...le hablé de ti y del proyecto que vas a empezar...

por otra parte, ayer, de camino a casa por la noche, agotada, arrastrando los pies, (no podía usar la bici, maldita la gracia),mientras más y más me acercaba a tu antigua casa pensaba:
ahora subiría, él me abriría la puerta y yo le abrazaría lentamente hasta dejarme caer totalmente sobre él, y pensé en lo feliz que me hacía haberte descubierto porque tú, sí me has encontrado...

Un beso largo

Julia"


Sin palabras...

martes, 18 de agosto de 2009

dreaming with you por ejemplo

Dicen que el mundo de los sueños surge de nuestro inconsciente, que se alimenta de elementos que pueblan nuestra rutina y sobre los que no recapacitamos en el día a día.

Hay quien invierte tiempo en descifrar las historias que sueña cada noche, como si de jeroglíficos se tratara, o si en su esencia escondieran pistas sobre nuestro futuro.


Los sueños son un galimatías de componentes que permanecen constantes en nuestro cerebro: sensaciones, personas, lugares y objetos que nos han producido ansiedad, deseo, rechazo, calma, felicidad, terror o amor.
También se dice que soñamos cada noche hasta tres veces. De eso sí que estoy seguro; también, por lo menos en mi caso, de que a veces esos sueños se conectan de manera lógica por un nexo muy débil. Tan débil que es muy difícil reestructurar todo lo soñado... sólo si no estamos del todo despiertos podremos unir las piezas del puzzle, un puzzle a veces ilógico donde no hay concepción ni del espacio, ni del tiempo.


En verdad, es muy complicado explicar qué es un sueño... pero puedo asegurarte que yo lo experimento diariamente… y cuando aparecen destellos como los venidos de ti, debo reconocer que pierdo la noción incluso de horizontalidad. Porque hay un pequeño rumor flotante que prevalece sobre la gravedad absorbente de este planeta venido a menos.

miércoles, 12 de agosto de 2009

todo es democracia

En cierto modo es un modo de celebrar que ya todo es democracia. Y en el play esta la respuesta.

martes, 4 de agosto de 2009

plásticos y más plásticos

uno se levanta por la mañana a las 7 de la mañana, que tenidendo en cuenta que es agosto, suena hasta incluso a "saludable".
Va a la cocina y abre una bolsa de croissants "petit manger". Dentro de esta bolsa hay unos 20 croissants metiditos en sus respectivas bolsitas transparentes. Uno se pasa 10 minutos abriendo embalajes para poder comerse un caliente croissant con mantequilla sin sal.
Hay que abrir la bolsa, luego la bolsita del croissant, luego la mantequilla, luego la caja de leche, la puertecita del armario donde está el vaso, la puertecita del armario donde esta el bote de cacao sucedáneo, abrir ese mismo bote respectivamente y después abrir el croissant.
Para qué tanto plástico y tanto abrir, si después todo se concentra en una mirada cómplice con Susana Griso en la que le digo que anoche soñé con ella y que me entrevistaba a lo Brigit Bordeaux con una copa de vino en la mano y una ensaladera llena de percebes mientras ella espachurra un limón semiverde semiamarillo sobre las carnes de un molusco ahora entre sus dientes.
Al final del desayuno, nado entre plásticos multicolor, hasta que llego al lavadero y al fin, puedo limpiar mi taza de cerámica mientras silbo una canción que me recuerda a todas esas cosas que siempre quise bailar.
Por favor, no tantos plásticos...

viernes, 31 de julio de 2009

Hablar de mas

Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud. No me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que se te haya marchitado. Pero, créeme, dentro de 20 años cuando en fotos te veas a ti mismo comprenderás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuántas posibilidades tenías ante ti y lo marvilloso que eras en realidad.
No te preocupes por el futuro. O preocúpate, sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle. Lo que sí es cierto, es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida, son aquellos que nunca pasaron por tu mente... de ésos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera.
Todos los días haz algo a lo que le temas. Canta. No juegues con los sentimientos de los demás. No toleres que la gente juegue con los tuyos. Relájate. No pierdas el tiempo sintiendo celos, a veces se gana y a veces se pierde. La competencia es larga y al final solo compites contra ti mismo.
Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos (pero si consigues hacerlo, dime a mi cómo hacerlo). Guarda tus cartas de amor. Tira los viejos extractos bancarios. Estírate. No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían que hacer con su vida cuando tenían 22 años. Es más, algunas de las personas mas interesantes que conozco tampoco lo sabían a los 40. Toma mucho calcio. Cuida tus rodillas, sentirás la falta que te hacen cuando te fallen. Quizás te cases, quizás no. Quizás tengas hijos, quizás no. Quizás te divorcies a los 40. Quizás bailes el vals en tu 75º aniversario de bodas. Hagas lo que hagas, no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Siempre optarás por una cosa u otra, como todos los demás. Disfruta tu cuerpo. Aprovéchalo de todas las formas que puedas. No le tengas miedo ni te preocupes de lo que piensen los demás, porque es el mejor instrumento que tendrás jamás.
Baila, aunque tengas que hacerlo en la sala de tu casa. Lee las instrucciones aunque no las sigas. No leas revistas de belleza, para lo único que sirven es para hacerte sentir feo. Aprende a entender a tus padres. Será tarde cuando ellos ya no estén. Llévate bien con tus hermanos, son el mejor vínculo con tu pasado y probablemente serán ellos los que te acompañarán en el futuro. Entiende que los amigos vienen y se van, pero hay un puñado de ellos que debes conservar con mucho cariño. Esfuérzate en no desvincularte de algunos lugares y costumbres, porque cuanto más pase el tiempo, más necesitarás a las personas que conociste cuando eras joven. Vive en una ciudad alguna vez, pero múdate antes de que te endurezcas. Vive en el campo alguna vez, pero múdate antes de que te ablandes. Viaja.
Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán, y tú también te envejecerás. Y cuando seas viejo añorarás los tiempos cuando eras joven. Los precios eran razonables, los políticos eran honestos y los niños respetaban a los mayores. Respeta a los mayores. No esperes que nadie te mantenga, pues tal vez recibas una herencia, tal vez te cases con alguien rico, pero nunca sabrás cuánto durará. No te hagas demasiadas cosas en el pelo, porque cuando tengas 40 años parecerá el de alguien de 85. Sé cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado del cubo de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo, dandole más valor del que tiene.
Cuídense y tengas un feliz verano. Gracias Cris.

jueves, 30 de julio de 2009

Fantasmas orgásmicos....

No sé a que se debe, quizá a una especia de licitación suprema que se siente en noches como esta, en las que uno se siente, definitivamente, más joven y esa juventud hace que al mismo tiempo uno se conseidere afortunado de ciertos privilegios como una agudeza sobrenatural en el oído y una cierta destreza en las artes de entender cómo se mueve lo que gira el su entorno más próximo.
Hoy he sentido, por ejemplo, varios estados anímicos, por eso he actualizado hoy dos veces en el blog, y eso es raro en mí, que normalmente suelo mantenerme equilibrado y sostenido en un humor nihilista que se mantiene hasta altas horas de la noche, hasta cuando alcanzo el sueño con algún libro que termina por darme la bendición y permíteme el sueño largo y tendido. Por las mañanas suelo mirarme en el espejo y me lanzo una sonrisa a mi mismo. Ya sabes, bienaventurado aquel que se ría de sí mismo porque se reirá dos veces.
Los extremos nunca fueron buenos, y cuanto menos, recomendables. Ahora hace 2 años exactos viví una experiencia inolvidable. Vivía por entonces en la Plaza de la Alfalfa, haciendo esquina con Santa María la Blanca, frente a una pequeña ermita del siglo XVIII muy distinguida por los lugareños de la zona. Vivía en un tercer piso y desde él controlaba media avenida al fondo y situaba perfectamente los cuatro focos importantes de la ciudad. A penas acudía a casa a dormir o a preparar una comida a la semana que espantara cualquier fantasma alimentario. Me pasaba los días recorriendo la ciudad, en casa de Bernardita o de Luis, Javier, Diana o Nino. Habíamos logrado encontrar una especie de karma neutral en el que creábamos cosas importantes.
Cuando acudía a dormir, siempre leia alguna pieza suelta de libros casi siempre cronometrados de pequeño formato que podía perfectamente guardar en mi bolsillo por si en algún momento apeteciérame leer en cualquier rincón obsoleto de la ciudad. ME gustaba llevarlo todo a mano porque a veces se creaban momento muy propicios en los entornos por los que pasaba y sin delirar me sentaba y dibujaba preciosas vistas en mi blog de apuntes.
Pues bien, en casa solía acomodarme en una enorme alfombra repleta de cojines y leía sin sentir ni un solo espasmo de la ciudad. Acaso un pequeño y minúsculo rumor como venido de otra parte y muy esporádico que me servía de run run metódico y adaptable al ritmo de lectura.
A partir de Marzo comenzaron a escucharse ruidos extraños, como laridos que agrietaban mi tranquila coincidencia con el retiro ese espiritual que uno llega a sentir cuando siente que nadie va a entrar por la puerta, que puede leer desnudo y ambivalente, como entregado completamente al resquicio de luz que queda disperso por el habitáculo, como derriiéndose por los cojines hasta adaptarse en forma de un color muy cálido que conduce al sueño casi inevitable.
Los laridos venían de no sé qué lugar, como otro rumor más muy lejano pero presente. Levantaba la mirada y miraba fijamente a las paredes como intentando intuir su procedencia. A veces se hacían dolorosos, como aullidos de un animal desgarrado en pretérito, con un poco de eco y retardo, y sonaba a hueco, a golpe muy seco, a distancia cercana y lejana a la vez. Había noches que me despertaba sintiendo esos laridos como de un alma en ebullición, como si ascendiese piso a piso, por las escaleras, como trepando por las paredes calizas y se colase en mis oídos que poco a poco fuéronse agudizando.
Una noche y otra más, hasta que la ciudad fué haciéndose más silenciosa, siempre a la misma hora unos laridos inundaban mis circunstancias. Sentía un ajetreo que no relacionaba con esos laridos aullables y plausibles a veces. Llegué a sospechar que podría ser un animal desorientado en la noche que trepaba por los tejados, pensé incluso en un sonido mecánico de alguna máquina de la panificadora, pero no podía ser... había más de 100 metros hasta la panadería y no usaban nada de maquinaria. Pensé en el llanto de un bebé, pero el larido era demasiado propenso a no ser de un bebé, era más entrecortado y lascivo, más respiratorio, como si susurrase gritando, expandiendo sentidos y sensaciones no vividas. Eran laridos de experiencias no vividas, de esos que mueven montañas y captan la ateción dentro de un mensaje nocturno.
Pensé en música, en las cañerías, pensé en un reloj, en ruidos ajenos a un ser humano... pero poco a poco fui dándome cuenta de que eran sonidos venidos de una voz, con una identidad muy fina y sosegada.
Bernardita decía que aquellos ruidos eran fantasmas, que ella estaba segura porque en la casa de su abuelo en Chile había escuchado los mismos sonidos y aseguraban expertos que era su abuela.
Luis me dijo que aquello podía ser un balancín colocado en alguna azotea.
Nino me dijo que aquello era, seguramente, un sonido televisivo que emitía una voz de salsa rosa muy coqueta.
Javier me dijo que no sabía lo que era, pero que seguramente se trataba de algun espíritu, porque aquel era un edificio céntrico y podían haber quedado espíritus como frente a la Calle Laraña.
Así que Javier trajo a un amigo del novio de su prima Nerea que había hecho algo de cura en un seminario y se dedicaba a captar las vibraciones de espíritus.
Miró por todos los rincones de la casa. Me ordenó abrir todas las puertas y cerrar las ventanas a cal y canto. Él paseaba por la casa andando repitiendo frases sin sentido. Yo me reía y accedí porque, en el fond, yo sabía que algo no era normal en aquella situciaón que empezaba a colmarme las noches de preocupaciones un tanto alarmantes.
Aquellos ruidos duraban 23 minutos. Eran siempre a la misma hora y duraban aproximadamente el mismo tiempo día tras día.
Yo llegué a desconcertarme un poco, porque no sabía qué tipo de sonido podía reproducirse con tal exactitud. Pensé incluso que era algo programado. Que se reproducía como por inercia y por un control no remoto que venía como anillo al dedo a romperme la existencia.
Llegué a depender del dichoso ruido. Había noches en las que estaba haciendo algo fuera de casa y decia a todos:- Tengo que marcharme, tengo cosas que hacer. Y me iba a casa corriendo como si llegase tarde a una cita y me sentaba y escuchaba el sonido. Agudizaba el oído y pensaba en todas las cosas que podría ser.
El espiritista, un tal Carlos que era Valenciano y de abuelos Manchegos, decía que allí había campos de energía extraños y que sentía la presencia de alguien con mucha fuerza. Que no era peligroso, pero que no se me ocurriera intentar hacer ninguna tonteria espiritual porque podía revelarse contra mi actitud.
Entonces empecé a mosquearme. Resulta que yo pagaba un alquiler en busca de una vida cómoda. Al menos una paz merecida por unos doscientos euros mensuales. ¿Y ahora un dichoso espíritu me va a decir lo que tengo que hacer en mi casa?.
Ya terminé por acostumbrarme al sonido, era constante y muy marítimo. Golpeaba en los tímpanos como las olas, pero mucho más compacto,era jaleante, entumecedor, y a veces daba miedo.
Una noche subí a la terraza a tender la ropa. Eran la 1:13 de la noche, lo recuerdo por que el reloj de la cocina marcaba esa hora. Subí las escaleras ataviado con mi ropa en un stockage de malla. Empecé a sentir el rumor más cerca, cada vez más cerca, y cuando me dí cuenta el sonido estaba a unos pocos metros de mi. Mientras tendía la ropa en un alabre viendo toda la ciudad de fondo, escuché a mi vecina del segundo por la ventana que daba al patio interior y que comunicaba con su habitación.
Y entonces al día siguiente sentí que, los fantasmas, a veces, pueden ser orgásmicos.
Al día siguiente llamé al espiritista, que iba camino de Córdoba y le dije que si, que habia una energía en efecto, pero que esa energía estaba un piso más abajo y que era cinética, movimiento simple vamos.
A Luis le dije que si, en efecto había un balancín, pero que no colgaba de ningún sitio. A nino le dije que aquello no era rumor de salsa rosa, que allí habia salsa si, pero que era bailable, nada de cotillleo nebuloso televisivo.
Al final todos tuvieron razón y ninguno acertó. Solo sé que aquellos orgasmos eran fantasmales y que ese sonido orgásmico, emitido tal así, podría confundirse hoy día con cualquier satélite.
Sonrían, es lo menos que podemos hacer. :)
PD: Gracias Andrea por tus comentarios en el blog, siento no contestarte antes ni más largo ni más tendido, pero es que llevo unos días muy ocupado. Gracias de nuevo.

miércoles, 29 de julio de 2009

Donde o tempo e màis tempo

Solo hay un camino que te lleva a otra forma de virir. Es un camino guiado por el sol y las estrellas... y cuando lo sigues, encuentras un paraíso mágico donde todo es posible...paisajes de leyenda, mares de intensidad... ciudades de piedra... y gente que regala amistad.


Solo si recorres ese camino, al final, siempre encuentras lo que buscas.


O Morriña... estar lejos...y parece que fue ayer cuando viví allí. Ya tengo ganas de verte Galleguiña, con tus mejillas verdes y tu sonrisa de "Ría Baixa colándose por entre las montañas"... luscofusco...


Si...


¿quien no se apunta?

¿Cambio de planes?

A veces una conversación puede cambiarlo todo. Puede cambiarte la forma de ver las cosas, y otras veces puede que esas mismas cosas no cambien sino que se transformen en posibles cambios o en otras posibles cosas que difieren de las anteriores.


Ocurren a veces conversaciones en las que uno escucha lo que no desearía escuchar, o lee lo que no desearía leer en comunicados que muchas veces se vuelven enrevesados en una mente que poco a poco se me pervierte de tanto mirar al sol. Tanto que uno debe abandonarlos por un momento, salir, tomar el aire y si acaso volver cuando bajen las temperaturas y el homre del tiempo anuncie que mañana habrá bajas presiones que arremolinarán todas estas palabras tan últimas que te dije.


A veces quiero ser un poco como todas las cosas que viví. Hoy me considero un tipo enfadado conmigo mismo, pero mantengo mi sentido del humor. De no mantenerlo creo que derribaría mi propio yo y entraría en decadencia si es que no lo he hecho ya. Pero bendita decadencia, porque me mantiene como nadando con el cuello por fuera y respirando tanto y tan fuerte que veo cosas azules por todas partes.


De todos modos, aun así, yo soy de los que se considera un tipo con suerte. Y eso es un logro si consideramos que no creo en la suerte. Quizá desde que me propuse nuevas metas he perdido un poco el norte y esta brújula sintomática me está haciendo dar tumbos por lugares que simplemente desconozco. Pero un tumbo a tiempo es mejor que un logro a destiempo.


¿y qué me decís de éste estado? Pasan los días y siento continuamente que falta poco, poquísimo para que todo gire 180º y cambie de planes. Solo hay que esperar... y de repente sonará un chasquido que espantará hasta el último pájaro. Creo que no todo es lo que parece ser.


Es tiempo de sopa.

martes, 28 de julio de 2009

Binomios

Es cierto, el mar es mucho mejor que un armario. Ahora hecho de menos el mar, con insistencia además.
El mar es el principio y el fin de todas las cosas, es donde uno desearía hacer todas esas cosas que requieren de cierta pretensión emocional de uno consigo mismo y con su cuerpo. Amar, comer, observar, dibujar, pensar, besar, abrazar...
Hay lineas costeras en las que apetece incluso vivir para siempre, como en los mares del norte, siempre más enbravecidos y nostálgicos, más azules por que sí, más revoltosos y constantes, la espuma es más blanca y las horas en que sube la marea casi siempre coinciden con mis ganas de ver más mar de la cuenta ceñidito a mis pies, sintiendo el rumor constante de un pálpito acuoso que viene y va, en forma de lenguas marinas que acaban por convertirse en un rollo de espuma blanca muy algodonada.
Pienso en el mar porque casi siempre suele ser en él donde encuentro respuesta a todas mis preguntas. En el mar suelo encontrarme conmigo mismo y me vieen a la memoria pequeñas músicas muy felices en las que el sol viene a empapar en forma de bemol, todas las estancias de mi cuerpo siempre pleno.
Vivir en binomio, es como vivir en un desierto, donde falta el agua y sobra el vapor de un sueño que poco a poco se va consumiendo. Todas las cosas extrañas tienen que acabar sucediéndome a mi. Porque uno no se encuentra al homónimo a otra persona, a la idéntica, a la muy parecida, a esa que si no me llegas a decir que no eres tu, hubiera dado por hecho que eres tu. La doble perfecta, aunque no por ello sustituta. Porque los dobles pueden guardar el parecido físico, algo de la moral quiza tambien, puede que uno encuentre incluso paralelismos en los gestos, en las poses naturales del cuerpo, en la actitud de los ojos, en la voz que imagino, en tantas cosas pueden parecerse ambas identidades... pero difieren en el resto, ese resto que por inercia considero elemental para tirarme de los pelos y dar por hecho que vivo como anclado a una forma de vivir que ya no me corresponde.
Ellas dos se parecen tanto que a veces pienso que demasiado. Es difícil no sentir a veces que vivo entre un espejo y ella, la real, auque no palpable...
Y si el binomio es complejo por homonimia, imagínense cuando digo que además gusto a quien no corresponde y no gusto a quien correspondería. Que atraigo a quien no corresponde y no atraigo a quien correspondería atraerle. Que mi vida importa más a quien no corresponde que a quien correspondería.
Pero esto, como casi todas las cosas bellas de mi vida, no lo he elegido yo. Me ha venido dado como por instancia divina, como inspirado por una fuerza natural que ni controlo ni deduzco cómo proviene ni tampoco cómo procede.
Sólo sé que aunque parezcan iguales a simple vista ha una a la quellamo "real" y otra a la que llamo"doble" "reflejo" "espejismo". Y ese simple hecho ya las diferencia dentro de mi. A la real la hace más real, y a la homónima la hace más homónima aún. Y se distancian ambas de mi plenilunio, una porque yo lo dispongo así y otra porque ella lo dispuso así.
Y este dilema de binomios casi aritméticos, coinciden en un único vértice a pesar de tener tantas cosas paralelas que se asemejan: yo me comporto como tendente a lo real, rechazo el reflejo, huyo de él esperando quizá encontrarme con lo que lo refleja.
¿Pero y si la reflejada no es reflejo sino realidad?¿Y por lo tanto la real no es quien refleja sino lo reflejado?
De momento la naturaleza con su potente instinto me ha dado una respuesta natural, me inclino por la real, por ésta que me hace levitar de espaldas y cantar con los grillos. Sin saber cómo es como si me hubiera ubicado en un planeta y hubiera decidido quedarme en él a pesar de saber que no puedo habitar en él más de un día.
Pero sólo el mar podrá darme las demás respuestas, la de lo que refleja y lo que circunfleja. Porque el mar, es mejor que un armario, y además, es el principio y el final de todas las cosas.
Pienso en ti.:(

jueves, 23 de julio de 2009

Go to sleep | conversación de uno consigo mismo






¿Nadie te ha dicho nunca que ser tan optimista con ciertas cosas puede acarrearte serios problemas? Ver donde no hay, es como haber donde no se ve.

Yo te diría muchas cosas inteligentes si no supiera que no eres tonto. Literariamente (que no literalmente) opino que deberías dejarte morir. Tu prueba. ¿Por que no?. Todos aquellos lugares donde podías habitar han dejado de serlo, habitables digo.


Da todo por terminado tu también, memorizate las partes de este final venido asi sin más, mudate de casa, ve a otros cines, pasea por otros parques. Se que debes estar triste... Pero es lo mejor que puedes encontrar de ti mismo en un momento como este. Y si no, no haber soñado cosas imposibles. Vete. Mañana hay concierto.

With the music to another part.
Free counter and web stats