jueves, 23 de septiembre de 2010

miedo



no-miedo

Miedo.
Hacía años que no escuchaba esa palabra. Reconozco que a mi me causa una extraña sensación. Me duele. Me apaga y me nubla…
Miedo. Tal que así.
Miedo…
¿Qué es el miedo?.
A mi el miedo me produce miedo. Es algo que no puedo evitar. Si alguien me dice que tiene miedo yo asumo la responsabilidad de restarme competencias.
Miedo…una sensación humana que llega cuando menos te lo esperas, cuando menos la quieres o cuando menos la necesitas, pero que siempre te ayuda a ser otro. (Lo decía James Joyce).
Pero ¿miedo a que?, ¿A qué se le puede tener miedo?. Miedo es igual a fobia, a desquite, e incluso algunas personas lo relacionan directamente con cobardía. Una vez leí en un ensayo de Punset que algunas personas hacían desembocar su miedo en una via para evadir responsabilidades. Una especie de “No, yo no hago eso porque me da miedo”.
Pero el que vive con miedo no sabe que realmente lo que hace es vivir a medias y rechazar oportunidades una tras otra. Eso no es malo, pero altera la vida, la condiciona y la reduce en un tanto por ciento considerable.
Hay gente que vive a la defensiva para no sufrir. El sufrimiento es parte de esta vida y no se puede evitar, porque todo ser humano tiene sentimientos y su propio mundo de significados los afecta.
El miedo a la pérdida es el que impide relacionarse mejor. Un encuentro que llega a sorprender, con alguien diferente que produce placer y que hace latir el corazón más rápido, puede ser la vivencia que se estaba esperando, no obstante, aunque la soledad sea la única compañía, antes de entregarse de lleno a esa experiencia comienza a levantarse la barrera automática que se ha creado ante cualquier señal de peligro y se adopta la postura clásica del no compromiso.
Negarse a comprometerse no representa solamente una actitud egoísta de no querer compartir la vida con nadie porque es más cómodo, sino que también tiene un significado psicológico con raíces más profundas; es el miedo a sufrir.
Ni bien dos personas se encuentran, cada una de las dos comienza a especular y a tratar de bucear en el intrincado interior del otro para conocerlo y entonces así poder desplegar toda la gama de artilugios para conquistarlo y si es posible dominarlo.
Pocos son los que se dejan llevar pasivamente frente a un fenómeno tan común y difícil como es la relación de pareja y se atreven a ser como son.
La química del primer encuentro no es casual, porque no somos sólo seres materiales sino también sociales y espirituales, atributos que no sólo están relacionados sino que conforman una unidad armónica, por lo tanto, lo natural tendría que ser que la persona total, tal como es, provoque la misma atracción.
Sin embargo, el fenómeno actual es que las personas estén disociadas, y tampoco se comprometan consigo mismos ni con valores, porque viven en un permanente relativismo, reflejando una apariencia que no concuerda con su forma de pensar, de hacer o de decir.
Es difícil imaginar cómo es verdaderamente una persona así y es imposible llegar a conocerla.
Toda relación es un vínculo que para que llegue a ser profundo necesariamente tiene que basarse en la sinceridad y la honestidad.
La sinceridad y la honestidad son valores que trascienden lo circunstancial, porque forman parte del código ético necesario para vivir en una sociedad y para precisamente evitar el sufrimiento.
El amor es la emoción primera, ya que por amor nacemos y la vida sin amor por temor está incompleta.
Y no me estoy refiriendo solamente al amor de pareja; porque el amor es la forma más perfecta de comunicación con los otros.
Descansen.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

algo contigo

chemamadoz
Si el tiempo acompaña en este domingo de septiembre, tú y yo dejaremos de vernos al amanecer. Yo me vestiré a un lado de la cama y tú en el otro extremo, cada uno sus ropajes. De manera inconsciente yo llevaré tu perfume en mi piel y tú el mío por doquier, en pequeñas dosis aisladas por todo tu cuerpo. Nos miraremos como si fuésemos dos extraños incluso, como si de diferentes especies se tratara. Y al cruzar el umbral de la puerta dejaremos de ser lo que creíamos ser para convertirnos en polvo de estrellas.
Hoy el profesor va a tener que perdonarme pero no tengo otra capacidad hoy que la de escribir lo que escribo. Es mas que necesario, lo prometo.
Porque hoy es uno de esos días en los que vago por ahí como flotando en una especie de seminube precoz, sin enterarme absolutamente de nada. Por momentos siento incluso que pierdo el humor, la sensibilidad en las manos y me duele la cabeza como nunca antes. Se me agotan las ideas y todo huele a fracaso exprés, del que duele al tragar porque hierve. No me siento triste, pero por poco. Hay una mezcla extraña de sensaciones hasta en las tazas y los círculos.
He intentado separarlas en 3 grupos para que dejen de extrañarme tanto y lograr deshacerme de al menos dos y quedarme con una sola para evitar la confusión y el hastío. Normalmente suelo conseguir apartar en cada redil las diferentes sensaciones, y eso siempre me ha permitido tomar decisiones rápidas y acertadas sobre qué hacer y cómo comportarme ante las diferentes situaciones que hayan podido planteárseme en la vida. A todos nos ha pasado alguna vez. Y todos hemos salido más o menos vivos del intento.
Se dice que nuestro instinto es en al menos un 70% fiable. Es decir, que cuando suceden cambios en lo que nos rodea (sean personas u objetos, paisajes o estados) nuestro cuerpo los percibe y los interpreta. Sea el cambio significativamente a un estado mejor o peor, nos adaptamos a él para, sobre todo, modificar nosotros también nuestros hábitos de conducta. Un cambio en algo supone también un cambio de circunstancia.  Los cambios son transformaciones. Y las transformaciones son visibles y perceptibles y requieren de una adaptación en suma. Los motivos son numerosos y evidentes, se trata de una actualización por pura supervivencia.
Llevo varios días eligiendo caminos que no llevan a ninguna parte. Todos ellos desembocan en el mismo lugar de partida. No importa si en uno de ellos me detengo un tanto más, si reflexiono y señalo las cosas más importantes, si me quedo la voz en expresar mi más vivo deseo de quedarme a su lado por motivos que podría enumerar uno a uno durante horas. Da igual, al final, desemboco en la misma salida, la luz me ciega un poco y cuando consigo ver, encuentro los mismos páramos baldíos, y el mobiliario emocional exactamente igual que lo dejé antes de partir de nuevo. 

Aunque este inicio pudiera parecer trágico, mi mente a llegado a su punto más álgido. Ahora que se agota el día y todo se simplifica por descarte de lo que no se ve más allá de un palmo, es cuando siento un remanso de paz inmenso y me siento aún más capaz de todo. Sé mucho mejor quien soy y de qué soy capaz, e incluso si me lo propongo podría trazar un plano exacto de la ciudad tomando como referencia las luces de todas y cada una de las angostas avenidas hasta el centro histórico. Esa sensación no la había tenido hasta hoy. Y lo vivido ha sido una vida mensual tan exquisita que ya nadie podrá arrancármela.
Por eso su distanciamiento, su rechazo y su offside ya no importan. No podemos hacer nada cuando el tren se aleja, nadie va a detenerlo. No podemos. Sólo nos queda agitar el pañuelo desde el andén y recordar los momentos más maravillosos. Lo demás es pura demagogia. Los trenes no se detienen, hay que dejarlos marchar. Tienen un recorrido, una hora de llegada y un destino fijado.
Me resulta liviano metaforizar con los trenes. Creo que lo hago desde que un día tuve que pasarme horas en la estación del Norte de París. Inmensa y muy transitada. Allí pueden verse mil historias de calado diferente. Parejas que se despiden temporalmente o para siempre, matrimonios que se rompen, amigos que se despiden sin saber hasta cuándo. Y todos ellos toman un tren, abandonan la vida presente y se dirigen hacia ese punto de fuga tan alejado en el horizonte. Los que se quedan, suelen darse media vuelta y dirigirse hacia el lado contrario, totalmente opuesto del mapa que dibuja la estación sobre el suelo de París.
Nunca vi a nadie detener un tren, tampoco vi a nadie perseguirlo. Aquellas personas, unas y otras, habían decidido tomar caminos diferentes. Quien se montaba en el tren, se alejaba y definía una nueva vida. Quien se quedaba, pensaba durante algunos segundos y después comenzaba su marcha escaleras arriba.
Me ayuda mucho pensar que hay un tren donde ella está subida y que yo llevo deteniendo unos días. Convencido totalmente de que ella va a decidirse bajar y acompañarme escaleras arriba dirección a los Champs Elysées donde todo es gloria y mazapán. Pero es cierto que cuando alguien monta en un tren no es para bajarse. Eso sólo ocurre en el cine.

Nunca vi a nadie bajarse de un tren a no ser que fuese en su destino.
A veces, nos ocurre que renegamos una y otra vez de asimilar la realidad. La transformamos dándole otros tintes favorables, que nos permitan continuar con la esperanza de que todo irá a mejor. Pensamos que dando lo mejor de nosotros mismos lograremos alcanzar lo que nos proponemos y además con cierto éxito. Pero en el amor eso no sucede tal que así.
Todo lo que hacemos, pensamos o deseamos dependerá siempre de la otra persona. Si esa persona no está, todos los esfuerzos que puedan imaginar de ustedes mismos, multiplicados por cualquier cantidad por muy exagerada que sea, no serán sino absurdos e inválidos.
Es como si ustedes, pretendiesen detener un tren con su propio cuerpo.
Es por ello que lo mejor es que se aparten, piensen unos segundos y continúen escaleras arriba, dirección a los Campos Elíseos.
Siempre es mejor que dejarse arrollar por un tren que nunca, jamás, podrán detener.
Asumir la realidad tal y como es, es el principio de un tiempo mejor que está por venir, es adaptarse para una supervivencia necesaria, tanto mental como emocional.
Tengan un más que feliz día, y, aprovechen el tiempo.
Les agradecería que me enviasen sus trabajos. Sus reflexiones son importantes para mi.
Y gracias por sus comentarios y sus correos electrónicos, muchas gracias.

lunes, 20 de septiembre de 2010

sugar free

sobrino

Queridos alumnos de la Universidad de Bio Bio: Bienvenidos.

Hará un año el profesor Ramírez me propuso escribir en mi blog regularmente a partir de mediados de septiembre y hasta diciembre con la idea de realizar tareas conjuntas con ustedes en este último trimestre en el que entran. Me encanta comunicarles que es este, a partir de hoy y para siempre (una vez termine el curso también), el lugar propicio en el cual ustedes se expresen, coincidan y discrepen, se emocionen, rían, lloren e incluso se ofendan a veces aunque no haya motivo aparente alguno. No duden en ningún momento. La duda es sólo buena cuando el fin de la misma es justificable y no distorsiona la realidad. Recuerden: realidad solo hay una, una de unicidad. Y no es tergiversable, dual ni por lo tanto ambivalente. La realidad es simple. Por lo tanto todo es simple.

Es un placer un año más ser el que prende la mecha, el que hace de sol naciente, el que prepara y dispone la mesa para que ustedes coman. Y con comer me refiero a que lo hagan engullendo con las manos si lo desean, que lo degusten todo (no me cabe la menor duda de que lo harán) y sobre todo que entiendan mi posición de humilde y llano escritor que únicamente creó este espacio para expresarse consigo mismo y para con los demás en un alarde de afinidad con lo que me rodea dentro y fuera de mí mismo. La finalidad era escribir para entender quien soy y las palabras que me conforman.

A la par por lo tanto, quien lo lea, descifrará en gran medida quien soy, y me conocerá en gran medida.

Porque es cierto que nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos y desde que el ser humano comenzó a comunicarse con “gestos y gruñidos”, el que no se comunica para con los demás es porque no quiere.

Herramientas siempre hay, desde el propio cuerpo con su expresión corporal, hasta la fonética, el trazo, el clic y las muecas. Todo vale, solo hay que querer.

Todo está perfectamente dispuesto.Solo falta conjugar los elementos y vivir.

Notarán que mis escritos son poco rigurosos. Es una amalgama de circunstancias. A veces imaginadas (porque la imaginación también supone un proceso de comunicación importante) y otras veces textos reales que derivan en formas de expresión literales. Tanto como la vida misma siempre bajo una fotografía que lo condensa todo.

Supongan que las fotografías que van a ver encabezando los textos son las muecas, ese gesto que yo desde aquí no puedo trasladarles (qué mas me gustaría a mi).

Sepan que suelo expresarme con tranquilidad. A veces notarán el ritmo literario un tanto acelerado. Otras veces me sentirán simplemente feliz (suelo estarlo muy a menudo). Triste es probable que también, quien sabe. De todos modos, sea cual sea mi estado, ustedes no me tomen en cuenta el desequilibrio. Siéntanse cómodos, y sobre todo, rían. Eso hará entender mucho mejor el contexto.

Hablando de contexto. No siempre escribo en el mismo lugar. A veces lo hago muy por encima del nivel del mar y otras veces justo a 0. A veces rodeado de océano y otras veces de tierra. Es importante saber desde dónde se escribe (a veces les daré pistas topográficas). Igual que es importante entender que la Ópera de Verdi “Aída” (por ejemplo) fue creada bajo un enorme ventanal con vistas al Cairo. De no haber sido asi, no tendría tintes egipcios que era lo que deseaba el virrey de Egipto que la encargó.

Todo lo que se crea debe ser entendido tal y como fue creado. Es la propia naturaleza de la circunstancia. El amor, aquella cita inolvidable con la mujer de sus vidas, un domingo, la tarde en la que miras al horizonte… son circunstancias que con el tiempo recordamos con la misma sensación con la que fueron vividas. Y la adaptación a todo lo que nos rodea es siempre el mejor remedio para la supremacía de lo que somos: seres humanos con la capacidad de ser seres humanos. Nada más. Cada cual que piense en sus capacidades y en esa medida será un tipo de ser humano u otro.

 

Hoy comienzo con un breve texto (la presentación me ha robado tiempo y espacio). Pero les permitirá trabajar creo con bastante acierto.

Hoy he soñado algo que vagamente recuerdo.

Cuando soñamos (se dice que se sueña siempre pero no se recuerda al despertar) lo hacemos empujados por preocupaciones recientes, sucesos o circunstancias muy vividas por nuestro subconsciente (y nuestro consciente).

Podría decirse que somos seres atolondrados que nos pasamos la vida soñando sin saber muchas veces lo que soñamos. Hay que tener por ello una capacidad firme: la de soñar despiertos. Para ser conscientes de lo que nos aturde de verdad, de lo que nos conmueve, nos excita y nos enfada. De lo que amamos de verdad y de lo que no amamos en realidad. Es mas que necesario ser conscientes de nuestras premisas.

El mensaje debe ser siempre claro: nosotros somos dueños de nuestros sueños. Creamos la circunstancias, somos el cldo de cultivo.

Depende de como vivamos y de qué, así soñaremos. Y soñar además de ser gratuito es necesario.

Quien no sueñe es cierto que descansará mucho mejor. Pero quien sueñe habrá vivido una vida en off.

Ese problema que no solucionamos hoy, en el sueño si podemos darle solución. Heróica a veces incluso. El sueño nos ayuda a proyectar comportamientos y actitudes, nos permite vernos en situaciones en las que nunca nos hubiésemos sentido involucrados. Yo por ejemplo he domado a una pareja de leones de la sabana africana estando yo desnudo. He pilotado un avión de enormes dimensiones en medio de una tormenta en el pacífico. También he volado y he visto a vista de pájaro ciudades que ni si quiera existen. Quiere decirse que mi yo más automático y subconsciente vaga por ahí haciendo cosas que yo nunca podré hacer conscientemente.

A mi me encanta escuchar música en directo en cualquier lugar, preferiblemente las calles, los cuartetos de cuerda o de viento, los acordeones, los teclados la percusión y demás artefactos. Eso es soñar despierto.

Y me gusta porque veo el gesto implícito y eso me hace feliz. Siento felicidad porque yo también me siento inducido por lo que escucho, veo y padezco, y por eso puedo decir que siento. Y esto en suma es lo que me ocurre con una panorámica de la ciudad donde vivo, con un atardecer o con cualquier cosa que haga vibrar mis sentidos.

 

Los sentidos son una base sólida con la que todos nacemos. Unida a ellos está siempre la sensibilidad, que digamos que viene a ser el clúster, el microchip.

Cuando estamos despiertos nos aturden cosas, pero cuando dormimos, lo que nos aturde, se termina y se disipa con un olor a café, con el ruido del tráfico en las avenidas y el rumor de las gentes saliendo de sus casas.

Sean osados, sueñen.

 

Un fuerte abrazo a todos los alumnos que aun habiendo terminado el curso el pasado año, siguen visitando el blog y haciendome llegar todos esos correos tan maravillosos. Muchas gracias.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Hoy ha sido un dia verdaderamente extraño.

Reconozco que hay un viento extremo e intenso que lo azota todo como muy de repente. Y la calma veraniega de otros meses se ha tornado gris y turbia, y los arboles y los pastos se inclinan hacia el sur esquivando la tempestad y el polvo venido de ciudades que no son esta.

Hoy ha sido un día extraño porque he sentido la necesidad de abrazar. Porque solo he sonreído 2 veces, porque me he sentido absurdo y diestro, anodino, representado y olvidado en masa después de 20 días inolvidables. 

Ha sido un dia extraño porque he sentido una especie de fracaso premonitorio, como inducido en dosis.

Es mas que cierto que cuando no vemos o no sentimos algo, creemos que no existe. Y aun lo es mas que cuando un hombre persigue un sueño, todo lo demás se aparta para dejar paso a la convicción.

Luchar por lo que uno desea o quiere aporta beneficencia. Es un estado placentero e indescriptible.

Ustedes pueden vivir desasosiego, mirar hacia arriba y no ver nada, solo una masa gris como encefálica que lo cubre todo. Pueden sentirse protón e incluso practicar algún idioma desconocido bajo la lluvia haciendo como que cantan un siboney u otra pieza musical de antes de los 60.

Lluvia. Espero que mañana, cuando despierte, todo este cubierto de una finísima capa de agua, y espero oler diferente, ver diferente ese horizonte de edificios lejanos dispersos por toda la ciudad.

Voy a hacerlo. Y si lo hago, lo conseguiré.

Duerman mas en paz que nunca. Y con nunca me refiero a todos los días en que fueron felices.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Fin de la primera parte

Acabo de ver la estrella fugaz mas inmensa de toda mi vida. Ahora mismo. Hace tan solo unos segundos.
Tal vez haya sido un cometa desintegrandose a su paso por la atmósfera. 
Al fin y al cabo es un rastro mas, pero esta vez si, maravilloso y me atrevería a decir que volverá a repetirse en el futuro. Hay algo inconsistente que me dice que así será. No me cabe la menor duda.

Iluminar con cautela. Sentir la noche como una especie de luminiscencia incandescente en la que los sonidos mas últimos del solsticio lo inundan absolutamente todo. Desde los márgenes hasta los precipicios, las bahías, los cabos y los puertos, las lenguas de arena mercante de las ciudades sepultadas bajo este inmenso manto de estrellas.

Se acerca el tiempo en el que, el vaho en los cristales y los espejos nos permitirá escribir, con un solo dedo y casi sin pensar, novelas muy breves donde dar a conocer lo mejor de nosotros mismos.

Es una forma de decir que la vida, esta vida vista desde tus ojos y los míos, también se transforma en otra forma de vida y con suerte, quizá, se convierta en todas las cosas que cupimos ser y no fuimos.

Advierte sonora la escucha, poner el oído en modo bemol y sentir el frío momentáneo calar por entre los huesos, vertiendose por la piel y las estancias como una música hedionda de un domingo de júbilo en una verbena popular, donde los acordeones y las masas, los saxofones y los percusionistas, te brindan a ti una especie de música paleolítica mientras te meces de un lado a otro del olvido, dando tumbos como por casualidad mientras yo descorcho una botella de aquel vino chileno traído por un visitante en horas bajas.


Sucede muy pocas veces en la vida que, vivimos circunstancias únicas. Una piel, una boca, un susurro o una mirada se convierten a fuerza de fe y deseo en una especie de símbolo muy potente... Puede suceder incluso que a veces resplandezca  por si mismo, como si tuviera luz propia o una energía excesiva y nuclear capaz de destruirlo todo en un solo segundo dejando al descubierto nuestra memoria mas reciente.

Podemos poblar su cama, los espacios mas suyos e incluso a trompicones lerdos y confusos de belleza la piel mas descubierta. Podemos incluso cerrar los ojos y apretar los párpados fuertemente deseando que el tiempo se detenga, por que no, para siempre.

Podemos llegar a sonreír con todas nuestras fuerzas, convencidos de que este y no otro, es nuestro momento. El que se muestra capaz de dejar rastro, como la estrella del principio a pesar de su lejanía.

Entonces nos sentimos de repente en un lugar diáfano y feliz, donde las cosas no tienen un orden lógico sino aparente y muy satisfactorio. Que nos produce sonrisas repentinas mientras removemos el café o visitamos un museo sea cual sea su género.

Dentro brota una sensación nunca antes vivida. 
Y sucede también que nuestros órganos sensitivos y nuestros sentidos por ende, se colapsan. Vemos donde no hay, sentimos donde todo es hastío e incluso nuestro tacto recoge sensaciones exageradas de la realidad. Como si se olvidase de la objetividad y se entregase al espasmo absurdo de sentir solo con múltiplos de 8.

Por eso cometemos errores, porque nuestra percepción de la realidad se ve alterada en suma.

Hay que vivir el momento. Porque el momento es la única unidad temporal que se consume con expectación y verdadera vida.

Puedes esperar 18 meses para vivir un momento especifico. Vivirlo en 2 horas y después, cuando dejes de apretar los ojos fuertemente y los abras, darte cuenta de que, solo hay un momento.

Ahora es momento de marcharme y descansar. Elevar el espíritu y compartir mas cosas con la vida.

Eso si, no pienso rendirme nunca. Seguiré buscando igual que seguimos buscando estrellas incandescentes...

Descansen

viernes, 3 de septiembre de 2010

clouding walk


Flotar. Imagínense si así lo desean, una decena de nubes geométricas.

Aire. Agua. Sentir todos y cada uno de los elementos respirándote a un palmo abismo de la boca. 

Es como mecerse sintiendo los empujes de un viento ajeno. Sentirse como un cuerpo inerte y finísimo, como una especie distinta y no conocida , un microorganismo minúsculo que recorre largas distancias sin previo aviso. Pequeñísimo y volátil. Atento y dispuesto.

Vivir por momentos en un estado de gracia superior, del tacto venido a llamarse divino porque así lo dispone la suavidad de tu espalda, de los dedos clavándose en la carne como quien amasa un pan y te lo ofrece, cálido y recién, mientras gimo de placer en tu oído, como quien evoca a dioses supersticiosos o como quien cuenta un secreto con voz en off. Vivir la temperatura de tu aliento, de tu carne más primorosa.


Cuando pruebo su boca, la mezcla de saliva se convierte en un mejunje contra la artritis por ejemplo, (porque uno se siente más joven que nunca) y contra la somnolencia, y la circulación, la memoria, el estrés, además de contra otros males múltiples.

Porque siento sustancias fluir por el cerebro, como afluentes de enormes ríos adrenalínicos, serotoninicos, dopamínicos, oxitocínicos, finilananinicos, endorfínicos y epirefrínicos.


Si entrelazo tus manos en las mías se forma una enorme península por donde surcan barcos que se dirigen de un lado a otro sin rumbo fijo. 
Entonces hay una especie de trance, como un tránsito muy rápido, un salto lógico de lo normal a lo extraordinario que da respirarte. 

Solo me queda morder tu jugo más espeso, utilizar la sábana con la que se cubre como vela, la tenue luz del amanecer calando por la ventana como símbolo para marcar un rumbo cualquiera y lanzarme estrepitosamente por los precipicios que dibujan tu cuerpo.

Y sólo cuando la temperatura es idónea, yo floto. Y con flotar sirve de ejemplo las nubes o el agua.

Porque navego, y de navegar subyace el deseo de llegar hasta ti de nuevo esta noche...

Descansen. Sonrían. 

domingo, 29 de agosto de 2010

shape & structure


(Reproducir para leer el texto)




Imagínate, mecida dentro de un Preludio en Sol Mayor, Op. 28, 15. 'Raindrop', de Chopin.
¿Donde vas?.

Cuando las horas caen como hojas balanceándose,y de fondo, se aleja precipitada la razón de un elefante. Ardilla voladora es un sarcasmo precioso.

Imagina cuanto puedas un martes cualquiera, cuando ya es de noche, y se escucha la respiración de un pianista en una pieza nocturna. Las luces de la ciudad que aparecen dispersas formando un mapa sísmico venido a menos. Cuando no quedan aves sobrevolando las líneas blancas del asfalto.
Visto desde ahí arriba, todo bien podría ser la medida de un vaso, de un beso, o de cualquier parte dividida entre dos.

Imagina cuanto puedas que los balancines que intentan sostener una felicidad compartida se conviertan en cal, para café, como una pócima de la verdad.

Que las voces callen y las imágenes te persigan hasta el final de los tiempos.

Que el estrés y el enojo se divorcien, que se miren a los ojos y se sujeten del cuello mientras se asfixian el uno al otro.

Que las sensaciones se vuelvan mariposas y los rifles pasto donde descansen después de su gran vuelo.

Que amanezca un día, uno sólo, donde todo deje de ser importante menos las sensaciones venidas de tu boca y un tanto también de tu piel expuesta a la mía.

Que desaparezca el petróleo, la dinamita, las bacterias y el ántrax.

Que los animales se levanten en dos patas y luchen contra los ejércitos, que creen ser mejores “animales pensantes”.

Imagina que las piedras ruedan y ruedan y terminan formando una enorme montaña desde la que contemplar los 7 ríos más inmensos del mundo.

Deseo.

Deseo con todas mis fuerzas que la luna seduzca al sol, que se juren amor eterno y que estén juntos para siempre, porque cuando en verdad se ama para siempre nunca será demasiado tiempo.

¿Qué distingue la locura de la cordura?

No temas, nadie va a meter a nadie en el manicomio, los locos no viven ahí, viven comprando una vida feliz.

Te volveré a preguntar ¿Quién está más loco?.

¿Yo que me acepto como soy, que puedo volar y soy inmensamente feliz o aquellos que viven las reglas del mundo, en un closet de cristal desde donde todo se ve y es visto?
¿Yo que trato de cambiar el mundo siendo una persona feliz o aquellos que viven enajenados con absurdos sueños sin cumplir?
¿Yo que sé que el dinero es papel y que soy del tamaño de lo que creo o esos que son del tamaño de lo que miden y de lo que les alcanza para comprar?
¿Yo que sólo busco mi zona de confort o los inminentes que se pasan la vida encerrados en un cuadro del tamaño de sus ojos?

Creo que podría ser un buen momento para meditar sobre quién desea pasarse a este lado de los locos, quien se mira al espejo y trata de buscar a alguien que no existe o quien realmente es capaz de aullar o alzar la voz y ser mejor, no obstruir en la vida ajena y comenzar a vivir, para demostrar que no todos son materia.


Es hora de mi medicamento, ya casi amanece y la eternidad espera por un ser distinto, es hora de volar y comentar con las estrellas.
Si ya no están, pues las fabrico yo y las dispongo. 

Es el principio de una locura causante de felicidad... Disponer estrellas.

Descansen.

miércoles, 25 de agosto de 2010

lot of happyness



Es como saltar. Como brotar de una herida milagrosa. A tal efecto es como reunirse en torno a algo de lo que dimana una luz inmensa. Como un lunes lleno de sol por todas partes.


En todo hay un ritual, incluso en la forma en que quiero mirarte. Si te acercas despacio, puedes incluso cambiar el tiempo, la dirección del viento y la temperatura ambiente. Hay una capacidad en ti que me entusiasma hasta tal punto que solo quiero cantar o saltar. 


Verte y tocarte. Sentirte a un paso abismo del nevero. Recolectar con suerte algo de fruta de tu boca exquisita. Rozarla. Sentirla a veces brisa y otras como un tacto leve y diáfano que lo desborda todo...


Después de tanto tiempo, casi ni me di cuenta de que me acercaba a ella, poco a poco, metro a metro. Cuando la vi acercarse sentí como si todos los órganos y sentidos del cuerpo cambiaran su función por segundos. Sentí latir los ojos, perdí el tacto por momentos y veía sin ver, como intuyendo. 


Las calles comenzaron a oler todas a ella. La larga avenida se hizo corta mientras la veía caminar y sonreír. Tímida y diversa, divertida y sonora.


Sentí unas ganas horribles de abalanzarme sobre ella extendiendo los brazos y decirle más de una vez que, lo que ella me causaba, ya no tenía nombre.


Y es que después de tantos meses esperando aquel momento yo me sentía como caminando en otra superficie. 


Ahora inúndame. Es lo mejor que podrías hacer.








domingo, 15 de agosto de 2010

Highest

Highest viene a significar "lo mas alto". Es la aspiración. La apuesta del todo o nada. La supervisión metafórica de lo que sin duda alcanzaremos algún día.

Somos la consecuencia de lo que vivimos. Pensamos rindiendo homenaje a lo que sentimos. Tomamos decisiones a partir de lo que nuestros sentimientos y conclusiones generan. Podría decirse que somos la pura sucesión de nuestra sombra mental, de lo sensacional a primera vista.

Hemos dedicado tiempo y esfuerzo a merecer lo mejor. Luchamos y sobrevivimos considerando el entorno, entorno al cual debemos mostrarnos sensibles, conectados, a veces incluso inmersos.

Oportunidad, desafío, intriga, suspense, felicidad, algarabía... Hay tantos principios que justifican la inmersión...

Un día escribí un texto sin saber por qué. Decía: no s la causa ni el motivo... Pero hay algo fermentando, algo se gesta. La sonrisa mas primera y mas mía aparecía de repente sin mas, como por sorpresa...

Si te miraba en fotografías, sentía algo muy supremo, como una alegría inmediata...


Eso es haber sabido vivir. Sin duda, haber sabido darte un lugar único en la historia,

sábado, 14 de agosto de 2010

Alehop!





Ya está. No hay más.

El tiempo pasa. (y con tiempo me refiero a tic tac, al sol amaneciendo y poniéndose al alba, a lo cíclico, los solsticios y los equinocios, a las rpm). No lo es la lluvia. Pocas cosas son constantes en realidad.

La constancia es parecida a la eternidad, como el giro de una rueda, el cauce de un río... Todo posee una continuidad, ya sea bueno o malo, sea mas rápido o mas lento, mas denso o mas acuoso, virtual o real.
Solo es necesario que se den un numero determinado de circunstancias especificas de manera persistente, reglada y constante. Que se cumpla la campana de Gauss por ejemplo.

Entiendo la timidez, la vergüenza, el miedo incluso en caso de que fuese probable, que no lo es... Entiendo todo lo que entre a formar parte de lo entendible. Pero, como todo en la vida, se me escapan ciertos detalles. La abstracción, el surrealismo... La pasividad, en cierto modo es un recurso hipnótico del que si, rehuyo como salmón a contracorriente... Porque si nos paramos a pensar, hablamos aproximadamente de 18 meses... 540 días (mas de lo que ya dijo Sabina en su canción, 12960 horas... Una burrada mas aun de minutos... Por no hablar de segundos...

Que importante pueden llegar a ser los segundos... 1,2,3,4... Y así es como pasa el tiempo en realidad... Segundo a segundo... Tic tac... Impulsado por el ritmo natural del cuerpo... El latido, la respiración, el equilibrio en si mismo, los pasos, el llanto, la ingesta...

Si alguna vez comunicáis a alguien que os apetece hablar, y ese alguien no aparece por ningún lado... Desapareced. Asumid con destreza la pasividad. Viajad interiormente, encontrad el motivo para renegar de todo... Da igual que la suma de segundos, minutos u horas sobrepase la diezmilésima o la millonésima parte de vuestra vida....

Huid despavoridamente de todo aquello que os haga sentir baldíos, innecesarios... Cambiad el rumbo del barco, convenceos de que, hay otros modos posibles. Que el tiempo hace mella si, pero también promete cosas mejores.

Lo que no pase en un determinado momento ya nunca pasará. La limitación reside en reconocer que, el lugar donde ahora habitamos, no nos pertenece. Aquí no somos bienvenidos. y donde nunca fuiste bienvenido jamás lo serás. Solo en ciertas ocasiones si, pero no es esta.

Rechazados del mundo, quizá incluso del universo si es que existe la posibilidad de que haya alguno en la sala... Hoy es nuestro día. Hoy partimos de 0. Olvidaremos todo eso que a nosotros nos tiene olvidados. Vamos a vivir la parte que nos toca, pero esa elegida por nosotros mismos. No la que nos marca el rechazo, el pasotismo, la obviedad y la historia incierta de un pasado hecho a tirones.

Hoy vamos a poner un punto y a parte...
Es el momento de cambiar. Por qué no, de mirar también nosotros hacia otro lado. De emprender...

Porque hoy si que me siento mas fuera que nunca.

Hay que desear cosas posibles. Lo imposible peca de inaccesible.

Pues bien. Alehop! Au revoir a todo lo inaccesible... Bienvenido todo lo que participa de, por y para mi.
Es el momento de la felicidad absoluta. Ver es creer. Y creer es reconocer en lo que nos rodea la intención de lo observado

Sonreíd. Yo ya lo hago.
.
Chin chin!

viernes, 13 de agosto de 2010

However

Es mas que probable que ni los dioses, ni los elementos, ya sea la tierra, el fuego, si bien el agua o el aire, alcancen esta noche la supremacía de sentir con creces el hedor divino de la luz disgregada por el aire.

No creo ni tan siquiera que nadie venga a estas horas hasta mi cama y me despierte con un leve sonido al oído, evocando al zumbido de las olas en una mañana de octubre...

Porque es leve todo rechazo, la pasividad puede llegar a ser un motivo mas que termine por zanja cualquiera de los asuntos pendientes... Si somos pasivos, nada, nada cambia. Y si no cambia nada, estamos condenados a vivir repetidas veces un mismo suceso. La carne se endurece y el paso de los días se hace lento y costoso. Se augura un final mas o menos próximo, pero final al fin y al cabo.

Rechazar oportunidades es decidir. Es elegir en cierto modo de entre al menos 3 vidas distintas: la tuya, la mía y la conjunta.

Hubo un día que ni reuerdo en el que pensé multitud de veces en un solo minuto que en la vida hay que apostar, arriesgar y darlo todo por aquello que, aunque sea mínimamente, pero nos haga sentir y crecer.
Debemos luchar por la felicidad. Muchas veces se halla enmascarada detrás de una tarde sin sol, quizá escondida entre las nubes... Tal vez se encuentre oculta tras cosas mucho mas simples, como el hecho de saber que existes aunque nunca vaya a verte, palpaste o besaste.

Saber que existes elevado a la máxima potencia. Ver tu rostro esbozando una sonrisa, un pedazo de pan y una

lunes, 9 de agosto de 2010

fly me to the moon

jose manuel sobrino

 

Se me olvidó… aqui os la dejo…

Pero despacio… sin prisa… quiero ver como nos alejamos tan lentamente que incluso ni nosotros mismos lleguemos a darnos cuenta…

Anoche escribí una entrada después de una semana. Bienvenidos a la Nada.

Entonces hice clic en “publicar entrada”, cerré sesión y me fui a dormir. Eran las 4:14. Después de una larga tarde de trabajo a contrarreloj, nada mejor que publicar algo que se convierta en la prueba fehaciente de que, más allá de lo escrito es difícil que exista algo. Acaso sueño, y tal vez alguna que otra premonición mientras bebo mi ultimo vaso de agua (con su correspondiente piiiiiii no sonoro de baja frecuencia emitido por alguna zona activa del cerebro).

 

A las 9 de la mañana estaba otra vez en marcha. Reconozco que anoche me mantuve levitando de espaldas con la mirada perdida en el techo, pensando en la felicidad, en los abrazos, en tardes como las de hoy, en mi modo absurdo a veces de entender las cosas… así me imaginé hasta 23 techos diferentes desde el mío hasta la ionosfera. Cuando menos lo esperaba caí rendido ante la evidencia del sueño que ya llevaba amenazándome desde una hora antes.

Lo cierto es que me he despertado con una energía desbordante. Por aquí, por allá… buscaba agua, naranjas, leche, útiles y una pieza de fruta, mientras me despejaba con agua el rostro he cantado emulando a Sinatra (Fly me to the moon… Let me play among the stars… Let me see what spring is like on Jupiter and Mars…) y en el estribillo, de la emoción con el bote de jabón como micrófono, me he dado un buen golpe con el toallero… pero el momento merecía la pena… In other words!!!!! please be true!!! In other words… I love you!!! y zas! “fin del amor” dicho por un toallero.

Ha sido un despertar magnifico. No para todos… mi vecina ya me ha dicho que intente no emocionarme más los domingos por la mañana… y mi hermano ha escrito un aviso en el frigorífico… “A la próxima llamo a la policía. Me da lo mismo que seas mi hermano.”

Yo entiendo a todos. Pero… yo no tengo la culpa… es algo que sale de dentro. Si lo paro… rompo cosas y me da vueltas el cuello, como si de una toma de William Friedkin se tratara.

El caso es que he desayunado tarareando al menos 8 o 9 canciones más. He sacado a pasear a mis perras durante al menos media hora y he estado escuchando otras 7 canciones que he ido tarareando como bien podía…

Cargando energías para lo que me esperaba… un día donde sí o sí debía terminar un proyecto que o terminaba hoy o creo que hubiera ido a la cárcel…

Todo el día concentrado… relajado… no he dudado en coger la pelotita que siempre tengo cerca y lanzarla de un lado a otro… pensando… mezclando unas cosas con otras… recordando… concluyendo… si pienso en esto… no no no… vuelve atrás… empieza… asi… si… sigue…

Y a las 8 de la tarde, como sabía que ya estaba por concluir, he hecho lo que nunca había hecho. Porque he sentido un estrés impropio… parecía incluso que no era mío, que alguien me lo ha puesto ahí sin venir a cuento…

Así que he cogido las llaves del coche, la cámara, mi cuaderno de dibujo y a los dos animalitos, y me he “fugado” a un lugar cualquiera, con algo de remoto e inaccesible. Buscaba altura. Algo donde poder lanzar cosas y que bajen, sin miedo a que puedan caerme encima una vez las lanzase.

Y una vez allí, después de caminar unos 25 minutos a pie… voi-lá, helo aquí, esta magnífica estampa de cielo dorado, de aire corrompido por una luz alimentaria, llena de un olor imaginario a dulce… a cosa practicada con entusiasmo… de aves migratorias sobrevolando la miseria de unos campos agostados y desérticos.

He subido todo el camino de riscos dudoso entre la sombra. Contento por no sentir el calor inundándome por doquier. Pero de repente, al llegar a la cumbre… Una fuente de luz muy expansiva me ha dado de frente hasta casi cegarme. (Bendita ceguera ámbar).  Es como si esa luz activara todo un complejo circuito en nuestro interior… desde allí puede verse todo… a un lado y a otro. El norte despejado, el sur muy lejano, el este ascendente, y el oeste… el oeste inmenso y con una pizca de eterno entre los dientes… pero nada mas lejos de la realidad… en cuestión de minutos allí ya no quedaba nada de lo que hubo… apenas una decena de sombras chinescas producidas por unas rocas abruptas dispersas por toda la reducida llanura. Mi sombra proyectada medía tanto como un edificio de 4 plantas, enorme, extensa, ojalá que infinita.

 

Me he emocionado tanto que me he alejado del borde, por miedo a caerme, a que ese “Sinatra molestón de las 9 de la mañana de un domingo primero de agosto” resurja en mi y entone algún tema tan rítmico que pierda el equilibrio y caiga al vacío…

Quita quita… mejor me quedo a dos metros… No tengo prisa… ni calma… pero esta sensación intermedia entre no prisa y no calma… está produciendo un hormigueo hasta en los animales, estos y aquellos que se ordenan en el cielo para sumir el viaje en una constante compañía.

Allí he sentido que era imposible pensar, no al menos en ese preciso momento. El sol lo inunda todo, todo se ilumina dentro y fuera. Puedes ver y sentir cosas, relacionar momentos… uno se siente otra cosa, tal vez incluso no humana, sino de otra especie que refleja luz  sin saber cómo ni por qué. La piel se transforma y se vuelve parte del paisaje, ámbar y expansiva. Todo aquello delante de mi se dibuja en una silueta perfecta.

 

Todo se queda mudo, no se escucha nada, acaso un tímido viento que, leve, lo sume todo en una calma constante e inducida.

Cálido el aire, me ha hecho regresar con apenas luz hasta el desfiladero y poco a poco, he vuelto a casa, conduciendo mientras cantaba a viva voz: Fly me to the moon…

 

Después, he llegado a casa, he intentado ordenarme un poco, y he continuado. Ahora que he terminado todo, siento placer. Placer de saber que lo que he hecho va a causar una sensación que, tal vez, lleve algo de esa luz que, hoy, es más mía que nunca. Todo por dejarme llevar, por decir basta, por tomarme la licencia de decidir (aunque sin rumbo fijo) que hoy, el día, me reservaba un momento irrepetible.

Yo he estado ahí. Ya nadie podrá quitármelo jamás.

 

Bienvenidos a la Nada + una luz ámbar.

Buen comienzo sin duda.

Vida completa.

Gracias por sus comentarios y sus correos electrónicos por el escrito de ayer.

Descansen.

domingo, 8 de agosto de 2010

bienvenido a la Nada

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Bienvenido a la nada.

Es como dormir sobre caléndula. Ni un solo resquicio de mi se halla inscrito en ningún tipo de prensa en este domingo más primero de Agosto.

A caso han pasado los meses y yo, es cierto, no me he detenido a pensar con detenimiento sobre ti, ni tampoco sobre mi ni sobre otras cosas que han debido pasarme pero que no he considerado.

El trabajo y el ritmo propio del cuerpo, deseando continuar siempre y sin mirar atrás, quien sabe por qué, quizás habilitado por esa esperanza venida a menos de que de repente un día todo se volviera razonable. Tal vez porque ya me he acostumbrado a continuar, activando en mi ese método en <<stand by>> de la supervivencia más incisiva, o tal vez porque me he acostumbrado a ilusionarme en vano.

Lo cierto es que, sea lo que sea, ello enmascara aquella primigenia situación, la del desborde, el desquite, esa del sexo necesario, de llegar a comer sin pan porque ya no es imprescindible, de tender la ropa unos minutos, de verter el agua en el vaso de manera semiautomática hasta que el cerebro emita un <<piiiiii>> no sonoro que avisa de que el agua está a 1 centímetro del borde.

Pensar… a veces es tan simple pensar que se hace así de instintivo. Como respirar, masticar, parpadear, caminar… Sistemas complejos de maniobrabilidad que se volvieron simples por el mero hecho de llevarlos a cabo de manera repetitiva, sumándose al carácter de constancia, a golpe de hallarse uno en sí mismo y en la costumbre que a cada cual le es propia.

 

Hoy me he dado cuenta de algo más magnífico que curioso. Soy el resultado de una doble vertiente, tal vez es la suma de todas las vidas que he vivido dividido entre las cosas que siempre supe que debía olvidar y multiplicado por mi actitud ante las cosas que puedo advertir desde mi entendimiento. El resultado es que resulta que, en efecto, yo puedo emitir dobles opiniones.

“Dame tu opinión personal”. De acuerdo. Y… ahora dame tu opinión profesional.

¿Difieren?¿Pueden acaso hacerlo?¿Es por tanto necesario pensar desde dos puntos de vista cada vez que alguien me hable con un pie en la frontera profesional y otro en la personal?

Es evidente que si. Pueden diferir. De hecho es necesario que a veces difieran. En mi trabajo encuentro cosas que no toleraría en lo personal. Y sin embargo hay cosas de mi como persona que difieren y mucho de lo que a veces debo hacer como profesional.

Llamenle gustos, razones, conocimientos, experiencia… el caso es que  hoy he podido emitir una importantisima doble opinión. La mia personal era contrariamente opuesta a la que he aportado como profesional. ¿Me contradigo?.

Pues inicialmente no, pero yo creo que algo sí… Es cierto que cuando emites una opinión personal, por mucho que debas ceñirte al marco de la profesionalidad, la personal prevalece sobre lo profesional. Que no debería ser así, porque si eres profesional debes acatar las normas, basarte en principios de tu profesión y dictaminar el juicio más acorde con lo que se te plantea…

 

Pero en mi trabajo, es inevitable emitir un juicio de valor personal dispar del profesional. Puedo hacer lo que se me diga, pero, estimado cliente, siempre voy a darle la vuelta para que vaya como yo considero que es mejor (como profesional). Pero como crecí siendo persona, y en ese crecimiento me he formado como profesional, es inevitable que en el proyecto que yo le entrego vayan implícitos una serie de principios personales.

No puedo desvincularme de: colores, formas, composiciones, estructuras, familias tipográficas, formatos, tintas, conjugaciones cromáticas, y un largo etcétera. No puedo hacerlo porque en sí, es algo instintivo lo que me permite diseñar.

Sin ese instinto no puedo hacer nada. Si no uso mi instinto animal en medio del bosque, puede que no oiga un animal acercarse, o que no huela a humo y me aproxime peligrosamente al fuego. Sin instinto no puedo certificar nada, ni tan siquiera mi existencia.

Es el instinto el que me hace expandirme en un formato en blanco. Partir de la nada y crear. Crear a partir de la nada es complicado. Hay que pensar… pero yo ya no pienso… lo hago por instinto.

A partir de ahí, surgen emociones. Un color sobre ese blanco valdío me produce otra nueva sensación que relaciono con una tarde de verano en Montparnase, y después al recordar Montparnase recuerdo el pattern de una forma que vi dibujada en un camino, sobre la arena. Y esa forma es principalmente la base de todo lo que después vendrá. Porque aquella forma en la arena me hizo recordar otra forma que ví en otro lugar. Y en ese otro lugar sucedieron más momentos perceptivos… y así, mi cerebro, conecta y <<pedalea, camina, parpadea, respira, vierte agua en el vaso hasta hacer un “piiiii” no sonoro>>

A dicho cliente ya sé que lo tendré para siempre. Y es algo que me alegra, no por cuestiones de moneda, eso es lo de menos, sino por cuestiones humanitarias. Sabe lo que quiere, y lo que quiere sabe que yo puedo dárselo. Bienvenido sea pues a la Nada.

 

Esa nada en la que ahora pienso…

Tengo una extraña sensación recorriéndome el cuerpo toda la tarde. Creo que debo relajarme más. Más aún. Está claro que necesito unas vacaciones… Pero antes de ese retiro, sé que hay cosas que debo comenzar a cambiar en mi. Refinar un poco mi instinto, sobrevivir más y mejor, que por muy adentrado en el bosque que me halle, pueda sin duda oler, sentir, palpar y alejarme del peligro. Es más que necesario además de obligatorio.

Debo empezar a emitir juicios de valor personales a mi mismo. A lo que me sucede. Olvidarme de todo lo que a mi ya me tiene olvidado.

Hoy, sin ni tan siquiera pensar, siento que, tal vez por instinto, ha llegado el final de una etapa y el principio de otra. Me siento totalmente preparado para afrontarla, para vivirla y llenarla de nuevos y maravillosos momentos. Me siento como el astronauta, que después de años preparándose en la tierra, simulando que flota y que no se alimenta, llegado el día de lanzarse al espacio infinito (o finito, quien sabe…) si no se le lanza tras el riguroso “three, two, one, ignition”, desea que la tierra se lo trague.

Así pues, bienvenidos a todos aquellos que quieran iniciarse conmigo en esta nueva etapa. Quien no quiera estar o esté a medias, le recomiendo que no esté. En esta nueva etapa se auguran momentos maravillosos. Y quiero que sean completos… nada de vivir a medias.

Hace años le dije a un amigo:  Yo nunca he entrado en la vida de las personas para complicársela o hacérsela más difícil. Eso no va conmigo. Es algo  No es mi papel. No me gusta ni tan siquiera imaginarlo. Si llega a darse ese caso, tardo más bien poco (segundos) en salir con lo puesto a la calle y marcharme sin rumbo fijo. Me da igual donde vaya, donde acabe, pero tu vida, es tan sagrada como lo es la mía para mi mismo. Nada de dificultades.

Solo queda sonreír y reír. No cabe nada más.

Recuperar la astucia, distinguir mejor cuando hay poca luz que deje ver lo que me rodea. Si no veo, me reconozco perdido.

Y reconocerme perdido… es reconocerme inhabitado.

Bienvenidos a la Nada. Empecemos de '0.

 

Duerman, descansen… reinicien…

martes, 27 de julio de 2010

fin del quizás


Vuelvo... después de 57 dias... renovado yo, y renovado este espacio que hasta ahora siempre había sido gris elegante y verde... me he propuesto darle un aire diferente. Porque cuando queremos cambiar algo de nosotros, no solo debemos cambiar la actitud sino también todo aquello que nos rodea y que concierne a esa actitud.

He tardado en regresar porque sabia que cuando lo hiciese lo haría para dar un giro de 180º a mi vida. Cuando pulse el botón de "publicar este texto", publicaré también mi cambio.

Y para cambiar la actitud es necesario también recurrir al fenómeno del éxtasis, revolverse uno en sí mismo hasta encontrar lo que uno busca poniendo en el transcurso todos los órganos del cuerpo al límite, llegando a exagerar incluso si fuese necesario, que lo es.

Así es el éxtasis... viene, engulle, se precipita y se va. Deja el cuerpo como flotando, algo inerte y muy, muy pero que muy agotado...

Éxtasis, como aquel de Santa Teresa esculpido por Bernini o como el de un niño en víspera de los viajes a Oriente cualquier mes de enero de un año también cualquiera.
Como el que produce una ilusión rápida e inesperada, una sorpresa a tiempo, una caricia a conciencia e inesperada, un sonido habitable, muy agradable e inesperado, una ópera o un compás bien medido, que se hace esperar en el oido y que es a la par inesperado... Ese éxtasis derivado de conseguir lo que uno merece cuando menos lo espera, de alcanzar lo que uno desea cuando uno no lo espera, sin ánimo de lucro, incluso en ayunas, un martes y 13 si es necesario y siendo indiferente si llueve o relampaguea.  

Así nacen las cosas más bellas y mueren las más inesperadas... envueltas en una especie de éxtasis. Y no, no es que me repita... es que lo inesperado es lo que marca la pauta del cambio. Es la primera señal...

Un éxtasis produce un cambio, lo genera. Hay un foco que lo produce. Puede tratarse de una injusticia, una nube, un volcán, un tren o una luz a deshora.

El siguiente paso es cortar el flujo de las emociones. Esconderse. Se siente miedo, confusión, alegría, desesperación... todo el cuerpo tiembla contundentemente y de repente se detiene. Sangran las heridas, a borbotones, incluso algunas de las que ya habían cicatrizado, se vuelven a abrir... recuerdos e historias pasadas... vidas vividas... emociones dejadas a medio sentir...

El éxtasis de desaparecer...

Hablo de éxtasis como quien habla de razón, de números o de conciencia. Movido por una irracionalidad que no solo es inevitable sino que a veces también se hace imprescindible... y no solo a veces... sino siempre...

Nunca me vi en esta situación... quizás por eso me lo he tomado con tanta cautela y observación... pensando... 

He cometido errores contigo, pero no me preocupan. No solo porque de ellos he aprendido y mucho, sino porque además todos ellos son subsanables en mayor o menor medida, a más largo o corto plazo.

Me preocupa más la intriga, la duda... éste éxtasis que siento ahora en la boca del estomago... hecho nudo... me preocupa el tiempo que ha pasado... no porque lo sienta perdido, sino por el beneficio que recojo después de la inversión, no solo de tiempo sino también de sentimientos, palabras, intentos, incluso conocimientos...

Porque sigo pensando que el tiempo nunca se pierde... se pierde la ilusión, el miedo, el respeto, el amor, el cariño, la vida... que son acrónimos del tiempo si... ese tiempo que es producto variable de un espacio recorrido a una velocidad determinada... (t=e·v)

Ya no queda nada dentro de ti... ni de ese tiempo, ni de mi, ni de absolutamente nada... solo queda una impresión desacertada de lo que un dia quise ser contigo y no llegué a ser ni por asomo.

Pero aquello ya quedó atrás. Me propongo renovarme. Y renovarte a ti también dentro de este espacio que ocupas en mi... sólo renovandote te haré desaparecer, del mismo modo que renovando este blog he hecho desaparecer el anterior. Renovar es desacartar. Y tu hace tiempo que me renovaste.

Te felicito por ello. Espero que tu me felicites a mi por renovarte. No lo hagas hoy, hazlo dentro de 9 días.

Porque para renovarte escribiré 9 cartas en 9 días... cuando termine de redactar la última, habré dado el paso del éxtasis... y entonces, habrás desaparecido de mi como yo lo hice de ti.

Por eso he diseñado este espacio nuevo... porque sé que se avecinan momentos importantes...

Quiero impresionarte por última vez... ser tu amante durante 9 días, nueve únicos días en los que voy a sentirme tan feliz que lo notarás en cada una de mis palabras. Feliz de haberte visto como te veo, hermosísima vestida de negro y rojo, interesante, divertida y coqueta... Hasta tu vas a ser feliz leyéndolas... te lo voy a demostrar dia a dia... palabra por palabra...

Los 9 días son como los 9 pasos que hay desde donde ahora estoy hasta el olvido... una vez de esos 9 pasos... cruzaré la frontera del olvido.
¿Que por qué 9?. Pues porque 9 son las cosas en las que no estoy de acuerdo contigo. Las irás viendo día a día. Son los 9 pecados capitales, los 9 mandamientos. 

No me negarás que no es original... te merecías algo original...

Es el inicio del fin de una bonita amistad.

Es importante saber que ya no estoy en tu vida. (En realidad nunca estuve). Al igual lo será saber que tu también vas a dejar de estarlo. Asi que, lo he preparado todo para que sea un momento especial. 

Espero que disfrutes.


A todos los lectores, os recomiendo que, en toda vuestra vida, améis, perdonéis y olvidéis... porque es el único modo de sobrevivir con ciernes.


Dormid y descansad. Y no os olvidéis de pasar calor...



viernes, 7 de mayo de 2010

wonderful dices...


Mírate.


Ahora ya sí puedes mirarme.

No sé si te has dado cuenta de la cantidad de veces que ha cambiado la dirección del viento esta noche.

Sabes que puede depender de múltiples factores. Yo sin embargo no sé nada.
A veces me ocurre incluso que no entiendo con claridad las cosas. E intento dibujarlas para comprenderlas mejor.

Si no soy capaz de dibujar esa cosa, es que no soy capaz de entenderla.

Un dibujo es un esbozo, una técnica de expresión que no pretende planificar, sino que su resultado es una solución en sí misma. Si me expreso esbozando lo que no entiendo es más que probable que acabe por entenderlo a golpe de trazo. A veces incluso dibujando uno puede trazar líneas estructurales que ayuden a asimilar aspectos de la estructura interna de las cosas que, a simple golpe de vista, o de palabra, no sería capaz de proyectar.

Si no logro dibujar aquello que no entiendo, entonces es que quizás es algo que no está hecho para comprenderse. Simplemente está ahí, pero no para ser comprendido sino tal vez simplemente concebido. Que ya es bastante.

A veces las personas concedemos a la prisa y a la improvisación nuestras emociones. Decimos que algo no nos gusta o que no lo queremos tal que así no porque no nos guste, sino porque algo ulterior nos lo impide. Casi siempre es una esperanza definida por datos que no tenemos o que desconocemos, otras veces es por una simple sensación. Otras veces miedo, miedo a todo o incluso miedo a nada. Otras la inmadurez o el habitáculo lleno de pájaros que no paran.

Pero las mayoría de las veces es un resquicio del pasado que se vuelve una especie de gigante muy "fuertudo" que nos intimida recordándonos el pasado.

Otras veces es la sensación de que, nada ni nadie podrá hacernos mejorar la situación en la que ya estamos.

Así que entonamos un NO. Y olvidamos. A veces obviamos o cerramos conversaciones de repente, así como de la noche a la mañana.

Creo que soy quien soy porque he aprendido a no cometer los errores de aquellas personas a las que besé. Y de las que no besé he aprendido que nunca adquiriré sus costumbres. Si su risa y también su prisa.

Así que uno se va educando impávido y mimado por todo lo que le sucede alrededor. Lo bueno y lo malo. Porque para mí, ese mal que tú me haces es el bien que tú no te mereces. Ni hoy ni mañana. Y porque yo reconozco que todas las cosas desagradables que viví de aquellas personas que dudan incluso de su propia vida, no son sino pequeños destellos que hoy me hacen lamer una colmena con risa circundante.

He tenido siempre la suerte de no condicionar mi presente y la honradez de ser siempre claro, conciso (aunque no breve) y muy directo. Quizá eso me ha concedido, con el tiempo, la virtud de ser una especie de Perséfone lleno de tentáculos y sonrisas. Esto por aquí, aquello por allá...

Por eso me gustan todos los días. En los que hay sol y en los que no. Los días en los que recorra 400 kilómetros y aquellos en los que solo recorro 4, o esos en los que voy al mercado bien temprano porque me gusta oler todas las cosas a reciente y esos otros en los que no voy ni al mercado ni hacia el oeste.

No me importa el día. Sólo me importa abrir los ojos y encontrarme de nuevo conmigo mismo. Recordarme una vez más cuáles son los sueños que persigo, estirarme en un lugar a la intemperie y guiñar un ojo a cualquier objeto, cosa o ser que se ponga por delante en ese preciso momento. Son las 8:05.


Hoy he cocinado porque no entendía algo. Me apetecía esculpir y comer. Sorprenderme a mi mismo. Salir un poco por momentos más allá de la capa de ozono y absorber algo cósmico.

Así que he hecho lo primero que se me ha pasado por la cabeza.

Iba cogiendo de aquí y de allá lo que más me apetecía. Bizcocho. 

Voy a hacer algo con bizcochocolate.

Y me he puesto a improvisar. Reconozco que una luz como hedionda, muy naranja y extravagantemente cálida entraba por la ventana de la cocina y lo impregnaba todo de un color a veces empalagoso. Incluso las cortinas, la mesa y los utensilios.

Y eso me ha hecho sentarme más de una vez perpendicular a los rayos mientras sentía orgásmicamente fluir el templado resquicio de temperatura de esa luz... Oh si.... sigue... no pares.... (eso si, sin gemir. Era un estadio interior el que hablaba sin hacerlo exterior).

W.

Porque sin saber cómo ni por qué, salió W.

Quizá por wonderful, por water o por what?

Pero si es: what?... entonces quiere decir que no lo entiendo...

Y lo que no entiendo, termino por comérmelo...







Disfruten de su estancia.

Abran las puertas.

Ventilen los espacios.

Sean osados: sueñen.





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