
Porque fuera, más allá de los anchos muros de cal y de las amplias ventanas, las estanterías pobladas de libros en desuso y de las termitas y aún más allá de los hemisferios y las ramas cercanas al enorme balcón, ahora y muy de repente, hay nieve.
Porque siendo santa tú y santo yo, hemos decidido anudarnos en esta mentira apocalíptica. Santa tú porque quitas supongo el pecado del mundo con tu carne suprema y santo yo porque hago de mi mismo varias mitades y te las ofrezco, una a una, divinas y amasadas, como un pan recién, hecho alimento.
Porque soy sin duda alguna la repercusión de una fria tarde de agosto en la que tú andabas por diciembre, el resultado de una masacre que vino a llamarse desidia, camicace tú, con tu intuitivo explosivo pandórico, el punto poco frecuente donde yo un dia debí detenerme y no lo hice, el imprudente de a mansalva que obtuvo lo que se buscó, tu ex Nancy de trapo y cartón piedra, si, la sucesión de algo poco o nada probable ya, el que hoy puede alzar la voz al fin para no decir nada.
Dijose sin más dilación: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. La mitad de uno o varios sueños por cumplir, el desecho de una vida que me tocaba vivir y que un día, por inexperiencia, por falta de tino o por exceso de vana ilusión vino a convertirse en el borde del abismo donde otros cayeron al vacío con más pena que pena, sin nada de gloria y con poca astucia divina de la que viene dada en masa por naturaleza.
Santa tú que has hecho de tus miedos un ramillete de sífilis y cuentas con la punta de los dedos los orgasmos que ya nunca tendrás ni a la sombra de un ciprés ni en la república improbable de Birmania.
Gadafi tú, Libio y tibio yo. Inherente y nihilista. Fan de todo lo que no tenga que ver contigo.
Santo yo, imagínate, porque despierto cada mañana y hago un café cuyo olor está destinado al vecindario, con flor de caléndula, un té no promiscuo colado de risas y batallas campales sobre la cama con artillería pesada de plumas de oca y munición almohadística, cuya estrategia de guerra es mover los hilos sobre un mapa en perspectiva militar que viene a ser tu casa para en tu boca producir una sonrisa nuclear cuyo espasmo asole todo alrededor.
Esta es la vida que si merezco. Y ahora puedo alzar la voz para decir nada, que en mi idioma quería decir love es in el aire.
Descansen. Feliz jueves cualquiera.