sábado, 8 de noviembre de 2008

call me, please

“Ella me dijo en lengua romance la frase que llevaba mucho tiempo deseando escuchar de su boca pequeña”. Vaya mañana... hemos cambiado de mes, y de planeta, al menos eso me parece a mí. Cada día que avanza te deseo más y más, y deseo más estar junto a ti y contigo... por esta parte del universo De todos los amores vividos me queda el borde de aquella copa de vino, cruzada y compartida, y ahora estás siempre tú de fondo, como una musiquilla infante. De los ojos, el pálpito, la desmedida cordura de aquel elefante de sífico. Al tacto, aquel papel de seda, higiénico, que lanzaste aquellas noches sobre tu hipoalérgico cuerpo imitando a los estadios. Los festines, la queratina y los infantes, las colmenas y las mieles. De puritito rumor quedó raquítica mi creencia en los dioses y las diosas. Ahora creo en los cines y los obuses, en el mercado recién de cada mañana donde acudo para llevarte el desayuno a la cama. Y en ti… debí creer en ti y en tus zumos. Desde ti até un lazo a mi mano repitiendo sin cansancio a los soles mi creencia en ti y en los universos… Hay mañanas que merecen detenerse... mirar atrás. Cuando otros días caminé por éstos mismos lugares y no estabas tú... qué largo se hacía el estrecho camino hasta la montaña... y hoy parece que planeo sobre ella... Quiero que seamos los dos, basados en la música, el tacto, la risa y la dulzura... pero tú no querías Sin embargo debiste saber que cada noche, mientras duermo, dejo de existir. Entre abetos y salpicado de brezo una voz ignifuga representa a los soles, los enigmas y los astros. Un carpintero evacua la savia, ronco, el que aspira a ser vaso o nube, el tocado por los labios de un transexual y levita en el sexo. El transformador, la novia y el recurso. Las bombillas, el fuego y el vino, la mancha profunda del calcetín. La siesta del ibis. Te tuve cerca algunas tardes, naranjas, eras tallo, barra televisiva. Las latas, los cisnes, los armarios, la vida más interna de los órganos y los gobiernos… Tú tuviste la culpa de mi demente vida mientras cruzabas aquella playa en enero de un año que ya da la sensación de haber vivido…. Y sin embargo te deseo felicidad… y si me dejas, puedo decirte un secreto cuando termines de leer esto...

1 comentario:

Espiral dijo...

Este texto es tuyo?

Qué amor tan adonis... Me gustó mucho, de verdad.

beso

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