sábado, 3 de octubre de 2009

mandarina femme





La verdad es que grietas no faltan.


Mirar desde otro punto más alto, atisbar, vislumbrar,acontecer u observar. Y que a lo lejos todo se diversifique y se haga un verbo conjugado de manera diferente, más espontáneo y sumiso, trivial y momentáneo, sucedáneo de otra cosa en pretérito contada minutos después por un sibarita que dice leer el futuro de los árboles y los arbustos. Ver donde antes no había o donde quizá hubo y no quisimos ver. Concentrar todo en masa. Despedirme de ti en stand by.


Una única idea: tú y aquel sabor a mandarina de la tetera una tarde de octubre. Llevaba mucho tiempo esperándote, tanto que ya ni esperaba.


Imagínate una ventana y un par de labios desparramados por el sofá una tarde en la que todo hiede a luz muy directa vertida por todo el salón. Imagínate que de repente pongo mi mano dispersa sobre tu rostro recién conocido y salto de una frontera a otra mientras te miro sin parpadear. Imagínate tener una renta per cápita media, y que viajamos todos los veranos al Nord Pas de Calais y que nieva en agosto y tú te despiertas una mañana muy feliz y te disfrazas de espantapájaros universal y construyes un iglú donde después cenaremos salmón ahumado mientras te ríes como a mi me gusta.


Recuerdo aquel verano del "noventayocho" cuando aún no sabía ni tan siquiera que existías y me contabas que una brújula es un pedal circundante que avisa nuevos destinos mientras sostenías una brizna de hierba entre los dientes."Somos de otro tiempo" te dije con la lengua empapada de penínsulas. Y ese tiempo acaba de llegar como quien da una campanada.


Esto y aquello, lo uno o lo otro, uno o dos, la parte o el todo. Elegir lo que cupimos ser. Ya no sé dónde mirar, ni qué decir. Duermo construyendo arrugas en mi cama que sostengan ese calor que tú deberías darme. 


Soy la convocatoria que resucita tu espíritu, la boca ajena que viene a convertirte en postre para siempre, el calcetín que dejas olvidado en tu  diminuto zapatito. Vengo a condecorar tus manías, a simplificar las vistas, a adorar tu bendita sonrisa un mes si y un mes no. Vengo a configurar un estado donde vivas sin cónyuge, a beber Moët & Chandon de tu ombligo si es posible, como una gacela desprovista de actividad futura.


Tú eres quien debes ser. Y yo, sólo soy un excursionista que vaga por ahí con una barba blanca repitiendo una y otra vez:Las estrellas son para quien se las trabaja. 

1 comentario:

sara dijo...

me has enganchado a esto...

Free counter and web stats