domingo, 8 de agosto de 2010

bienvenido a la Nada

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Bienvenido a la nada.

Es como dormir sobre caléndula. Ni un solo resquicio de mi se halla inscrito en ningún tipo de prensa en este domingo más primero de Agosto.

A caso han pasado los meses y yo, es cierto, no me he detenido a pensar con detenimiento sobre ti, ni tampoco sobre mi ni sobre otras cosas que han debido pasarme pero que no he considerado.

El trabajo y el ritmo propio del cuerpo, deseando continuar siempre y sin mirar atrás, quien sabe por qué, quizás habilitado por esa esperanza venida a menos de que de repente un día todo se volviera razonable. Tal vez porque ya me he acostumbrado a continuar, activando en mi ese método en <<stand by>> de la supervivencia más incisiva, o tal vez porque me he acostumbrado a ilusionarme en vano.

Lo cierto es que, sea lo que sea, ello enmascara aquella primigenia situación, la del desborde, el desquite, esa del sexo necesario, de llegar a comer sin pan porque ya no es imprescindible, de tender la ropa unos minutos, de verter el agua en el vaso de manera semiautomática hasta que el cerebro emita un <<piiiiii>> no sonoro que avisa de que el agua está a 1 centímetro del borde.

Pensar… a veces es tan simple pensar que se hace así de instintivo. Como respirar, masticar, parpadear, caminar… Sistemas complejos de maniobrabilidad que se volvieron simples por el mero hecho de llevarlos a cabo de manera repetitiva, sumándose al carácter de constancia, a golpe de hallarse uno en sí mismo y en la costumbre que a cada cual le es propia.

 

Hoy me he dado cuenta de algo más magnífico que curioso. Soy el resultado de una doble vertiente, tal vez es la suma de todas las vidas que he vivido dividido entre las cosas que siempre supe que debía olvidar y multiplicado por mi actitud ante las cosas que puedo advertir desde mi entendimiento. El resultado es que resulta que, en efecto, yo puedo emitir dobles opiniones.

“Dame tu opinión personal”. De acuerdo. Y… ahora dame tu opinión profesional.

¿Difieren?¿Pueden acaso hacerlo?¿Es por tanto necesario pensar desde dos puntos de vista cada vez que alguien me hable con un pie en la frontera profesional y otro en la personal?

Es evidente que si. Pueden diferir. De hecho es necesario que a veces difieran. En mi trabajo encuentro cosas que no toleraría en lo personal. Y sin embargo hay cosas de mi como persona que difieren y mucho de lo que a veces debo hacer como profesional.

Llamenle gustos, razones, conocimientos, experiencia… el caso es que  hoy he podido emitir una importantisima doble opinión. La mia personal era contrariamente opuesta a la que he aportado como profesional. ¿Me contradigo?.

Pues inicialmente no, pero yo creo que algo sí… Es cierto que cuando emites una opinión personal, por mucho que debas ceñirte al marco de la profesionalidad, la personal prevalece sobre lo profesional. Que no debería ser así, porque si eres profesional debes acatar las normas, basarte en principios de tu profesión y dictaminar el juicio más acorde con lo que se te plantea…

 

Pero en mi trabajo, es inevitable emitir un juicio de valor personal dispar del profesional. Puedo hacer lo que se me diga, pero, estimado cliente, siempre voy a darle la vuelta para que vaya como yo considero que es mejor (como profesional). Pero como crecí siendo persona, y en ese crecimiento me he formado como profesional, es inevitable que en el proyecto que yo le entrego vayan implícitos una serie de principios personales.

No puedo desvincularme de: colores, formas, composiciones, estructuras, familias tipográficas, formatos, tintas, conjugaciones cromáticas, y un largo etcétera. No puedo hacerlo porque en sí, es algo instintivo lo que me permite diseñar.

Sin ese instinto no puedo hacer nada. Si no uso mi instinto animal en medio del bosque, puede que no oiga un animal acercarse, o que no huela a humo y me aproxime peligrosamente al fuego. Sin instinto no puedo certificar nada, ni tan siquiera mi existencia.

Es el instinto el que me hace expandirme en un formato en blanco. Partir de la nada y crear. Crear a partir de la nada es complicado. Hay que pensar… pero yo ya no pienso… lo hago por instinto.

A partir de ahí, surgen emociones. Un color sobre ese blanco valdío me produce otra nueva sensación que relaciono con una tarde de verano en Montparnase, y después al recordar Montparnase recuerdo el pattern de una forma que vi dibujada en un camino, sobre la arena. Y esa forma es principalmente la base de todo lo que después vendrá. Porque aquella forma en la arena me hizo recordar otra forma que ví en otro lugar. Y en ese otro lugar sucedieron más momentos perceptivos… y así, mi cerebro, conecta y <<pedalea, camina, parpadea, respira, vierte agua en el vaso hasta hacer un “piiiii” no sonoro>>

A dicho cliente ya sé que lo tendré para siempre. Y es algo que me alegra, no por cuestiones de moneda, eso es lo de menos, sino por cuestiones humanitarias. Sabe lo que quiere, y lo que quiere sabe que yo puedo dárselo. Bienvenido sea pues a la Nada.

 

Esa nada en la que ahora pienso…

Tengo una extraña sensación recorriéndome el cuerpo toda la tarde. Creo que debo relajarme más. Más aún. Está claro que necesito unas vacaciones… Pero antes de ese retiro, sé que hay cosas que debo comenzar a cambiar en mi. Refinar un poco mi instinto, sobrevivir más y mejor, que por muy adentrado en el bosque que me halle, pueda sin duda oler, sentir, palpar y alejarme del peligro. Es más que necesario además de obligatorio.

Debo empezar a emitir juicios de valor personales a mi mismo. A lo que me sucede. Olvidarme de todo lo que a mi ya me tiene olvidado.

Hoy, sin ni tan siquiera pensar, siento que, tal vez por instinto, ha llegado el final de una etapa y el principio de otra. Me siento totalmente preparado para afrontarla, para vivirla y llenarla de nuevos y maravillosos momentos. Me siento como el astronauta, que después de años preparándose en la tierra, simulando que flota y que no se alimenta, llegado el día de lanzarse al espacio infinito (o finito, quien sabe…) si no se le lanza tras el riguroso “three, two, one, ignition”, desea que la tierra se lo trague.

Así pues, bienvenidos a todos aquellos que quieran iniciarse conmigo en esta nueva etapa. Quien no quiera estar o esté a medias, le recomiendo que no esté. En esta nueva etapa se auguran momentos maravillosos. Y quiero que sean completos… nada de vivir a medias.

Hace años le dije a un amigo:  Yo nunca he entrado en la vida de las personas para complicársela o hacérsela más difícil. Eso no va conmigo. Es algo  No es mi papel. No me gusta ni tan siquiera imaginarlo. Si llega a darse ese caso, tardo más bien poco (segundos) en salir con lo puesto a la calle y marcharme sin rumbo fijo. Me da igual donde vaya, donde acabe, pero tu vida, es tan sagrada como lo es la mía para mi mismo. Nada de dificultades.

Solo queda sonreír y reír. No cabe nada más.

Recuperar la astucia, distinguir mejor cuando hay poca luz que deje ver lo que me rodea. Si no veo, me reconozco perdido.

Y reconocerme perdido… es reconocerme inhabitado.

Bienvenidos a la Nada. Empecemos de '0.

 

Duerman, descansen… reinicien…

2 comentarios:

Esther g dijo...

Oye!!! Que Yo me apunto!!!!!!!!!!
Desde luego que has elegido un buen momento para empezar de 0........ Hace una noche preciosaaaa!! Yo acabo de llegar de por ahí y esta Madrid vacia!!!

A ver si me puedo colar en tu nueva vida... Seguro que será emocionante...

Bsos de tu acerrima blogseguidora.......:D

Espiral dijo...

Una vez más, me encanta! Estoy deseando ver tu cambio, y como no, estar ahí, aunque sea como hasta ahora, en la lejanía.

Me sorprende que quieras los cambios justo ahora, cuando yo misma estoy viviendo los cambios más importantes en mi vida.

Espero que estes bien.

Besinos

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