miércoles, 22 de abril de 2009

chek point | mukkia

A saber, mirar desde aquí también es posible. ¿Dónde no? Al fin y al cabo es una manera de bilocarme, de mantenerme mutuo y per mutuo, y de acuerdo nada, ni tan siquiera queda un infante por las calles. Desde aquí mido mis pasos más frecuentemente, las alturas se miden en pies, los espacios en millas. Nueva vida, y de repente, delante de mí, otro bello paisaje. Sacar lo mejor de uno mismo para con el lugar, debería ser igualmente gratuito. Desde aquí veo una maceta con módem USB integrado de flores naranjas. Ya está, era fácil, cuando más naranjas son es a eso de las 13:04. De fondo hay un vano oscuro que las hace más almibares aún. Irradian una luz tan potente que duelen incluso los ojos si miras sin protector solar nº 15. Para que luego me digan que, por dar 50 vueltas sobre mí mismo y caerme al suelo mareado, estoy tonto… marearse al fin y al cabo no es más que dejar de ser consciente peer to peer. Si el proceso por el cual se llega a ello es voluntario o no, eso no es importante. Maréese, quizá ahí se encuentra la felicidad. ¿Quién sabe?. Besos desde Argónida.

1 comentario:

Espiral dijo...

Si que marea, si. Me está costando encontrar las letras en el teclado...

Mil besos, Sobrino.

(Echo de menos nuestras charlas del messeger)

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